Maíz: del autoconsumo a la exportación

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El maíz es uno de los rubros más producidos en el mundo y actualmente  es uno de los puntales de la agricultura empresarial tecnificada del Paraguay.
El maíz es uno de los rubros más producidos en el mundo y actualmente es uno de los puntales de la agricultura empresarial tecnificada del Paraguay.

El maíz es un cultivo que ha tenido un importante crecimiento, de ser un producto destinado básicamente al consumo doméstico pasó a constituirse en un significativo rubro de exportación. Esta evolución ha tenido y tiene sus implicancias, y el profesor y economista Fabio Raidán Gómez nos habla sobre el punto.

Al señalar las diferencia entre el paso de su uso doméstico a su capacidad de rubro de exportación, no se busca abrir o reabrir discusiones ideológicas, sino más bien realizar algún aporte al necesario debate sobre como, a partir del crecimiento, generar un país con mayor equidad.

Así y todo, este artículo aspira constituirse en una contribución para elaborar e implementar políticas sectoriales, específicas y diferenciadas, que permitan el mejoramiento de las condiciones sociales y productivas de todos los sectores involucrados en la producción de este rubro.

La producción de maíz en el Paraguay

El maíz es uno de los rubros más producidos en el mundo. Nuestro país no es la excepción, pues el cultivo del maíz no solamente es una actividad tradicional del productor campesino, sino que también, en la actualidad, es uno de los puntales de la agricultura empresarial tecnificada.

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En el Paraguay, la producción del maíz se destina principalmente a la alimentación animal (pienso), al consumo humano y más recientemente a la elaboración del etanol (biocombustible). El excedente es exportado en forma de granos, principalmente al mercado regional.

Evolución en área de cultivo y producción

En 1981, la superficie cultivada del maíz en nuestro país se situaba en torno a las 262,7 mil hectáreas, mientras en la zafra 2018/19, se cultivaron 1.085.000 hectáreas, es decir, una expansión de cuatro veces (313 por ciento ).

La producción de los granos de maíz en las últimas 4 décadas ha aumentado todavía más, particularmente en los recientes 6 a 8 años, como resultado de la utilización intensiva de tecnología avanzada por parte de los productores del segmento de la agricultura empresarial. Así, de un poco más de 400 mil toneladas obtenidas en 1981, el volumen de producción trepó a más de 5 millones de toneladas en la zafra 2018/19, un aumento del orden de 1250 por ciento.

La influencia de la soja

La evolución de la producción del maíz en el Paraguay en los últimos años ha estado íntimamente ligada a la producción de soja. El modelo de agricultura empresarial que tiene como estandarte a la soja, incorpora la producción de otros rubros, principalmente trigo, maíz de entre zafra (zafriña), y el sistema de producción se basa en la economía de escala y en la aplicación intensiva de insumos y tecnologías de producción modernas.

Ambos rubros denotaron un sostenido incremento, tanto de la superficie de cultivo, como también del volumen de producción. En efecto, considerando como base el año 1981, el área de cultivo de la soja se amplió casi 9 veces en el 2019 (de aproximadamente 397 mil a poco más de 3.565.000 hectáreas); mientras en el mismo periodo la producción sojera creció 14 veces (769 mil toneladas a 11.046.000 toneladas). Por su lado, el cultivo del maíz mostró una tendencia similar, como ya fue mencionado anteriormente (superficie cultivada 313 por ciento y volumen de producción 1250 por ciento).

Biotecnología

Este impresionante aumento de la productividad es atribuido (en parte) al aprovechamiento de los avances en la biotecnología, particularmente en materia de semillas y aplicación de insumos para el manejo y control de malezas y plagas (según el Instituto Nacional de Biotecnología - INBIO). Esto ha permitido que el rendimiento promedio nacional de aproximadamente 1.600 kg/ha de hace 40 años, hoy se haya llegado a poco más de 5.000 kg/ha.

De una manera general, también se puede afirmar que el nivel de producción actual del maíz es una muestra de la capacidad de respuesta del sector productivo a las recientes demandas mundiales derivadas de la imperiosa necesidad de los Estados de brindar seguridad alimentaria a sus habitantes.

Implicancias del aumento de la producción del maíz

La expansión de la producción del maíz se ha llevado a cabo principalmente en fincas mayores a 20 hectáreas correspondientes al segmento de la agricultura empresarial, a pesar de ser un rubro tradicional de las unidades de producción con superficies menores a 20 hectáreas, del segmento denominado agricultura familiar.

Tomando en consideración los 2 últimos censos agropecuarios (1991 y 2008), se puede notar una disminución de la cantidad de fincas menores a 20 hectáreas que tenían maíz, aún cuando el cultivo del maíz estaba presente en más del 80% de tales fincas. En tanto, en 1991 el 41% de la superficie cultivada con maíz se encontraba en los predios mayores a 20 hectáreas, ya para el 2008 dicha proporción se disparó al 80%. En cuanto al volumen de producción, el aumento de la participación de las fincas mayores a 20 hectáreas fue todavía más pronunciado, pues del 47% del total nacional que producían en 1991, dicha participación se elevó al 88% para el 2008.

Si bien no existen datos oficiales que registren la evolución de esta situación después del 2008, tampoco aparecen otros indicadores que muestren una reversión de esta tendencia. En ese sentido, estimaciones oficiales señalan que de las 1.085.000 hectáreas cultivadas en la zafra 2018/19, alrededor del 82% corresponde al maíz zafriña, que en su mayor parte es cultivada en predios mayores a 20 hectáreas, y unas 200.000 hectáreas (18%) al maíz de zafra normal, que mayoritariamente es producido por la agricultura familiar (según el documento “Síntesis Estadística Noviembre 2019” del MAG/DGECA).

Algodón no tuvo sustituto

En el Paraguay, en donde la actividad agraria todavía sigue siendo la base de su estructura económica, la agricultura familiar representa una categoría social importante, más allá de sus limitaciones para insertarse a cadenas productivas, por el uso precario de tecnología y acceso limitado a servicios para mejorar y aumentar su producción. Es conocida la situación de los pequeños productores insertos en el modelo productivo basado en el algodón, que cayó en crisis hacia finales de la década de los 90. Hasta ahora no ha sido posible encontrar un rubro substituto, pese a los intentos con rubros emergentes como el sésamo, stevia, tomate, etc. Si a ello se agrega lo que sucede con el cultivo del maíz, no parece aventurado decir que los coloca en una situación de mayor vulnerabilidad.

Importancia económica y social del maíz

El cultivo del maíz ha estado y sigue estando presente en un alto porcentaje de las fincas del Paraguay. El último censo agropecuario nacional del 2008 revelaba que unas 195.184 fincas producían maíz, lo cual representaba el 72% de las fincas con cultivos agrícolas.

Asimismo, la superficie ocupada por este cultivo en la última zafra agrícola se situó en aproximadamente 1.085.000 hectáreas, ocupando el segundo lugar en el ranking considerando la extensión de tierra agrícola que se utiliza, siendo solamente superado por la soja.

Por otro lado, el maíz se ha convertido en un importante rubro de exportación para el Paraguay. Los volúmenes de exportación que se mantuvieron por debajo de las 500 mil toneladas hasta el 2005/2006, aumentaron considerablemente a partir de la zafra 2006/2007, lográndose exportar casi 2 millones de toneladas, en promedio, anualmente. El pico de exportaciones hasta el momento se produjo con el maíz de la zafra 2015/2016, que alcanzó 3.392000 toneladas. Actualmente, el Paraguay se ubica entre el 6º y 7º exportador de granos de maíz a nivel mundial.

El gran aumento de la producción de maíz en nuestro país esta posibilitando el impulso de la producción de carnes (bovina, porcina y aviar), de la industria láctea, así como también la elaboración del etanol.

La inversión en maquinarias y equipos, en infraestructura para almacenamiento y transporte, además de la articulación a otras cadenas productivas que facilitan la logística para la producción y comercialización, configuran igualmente la importancia económica y social de la producción de maíz en el Paraguay.

Consideraciones finales

En un país donde la actividad agropecuaria se constituye en uno de los pilares de la economía, debería ser tenido muy en cuenta la situación sectorial. El crecimiento impresionante experimentado por algunos sectores productivos ha posibilitado el mejoramiento de las condiciones de vida de miles de familias, pero también ha tenido consecuencias menos plausibles para ciertos segmentos de la población, como parece ser el caso del maíz.

La situación señalada amerita priorizar en la agenda de las políticas públicas la formulación e implementación de políticas específicas y diferenciadas para estos casos. Con todo, y más allá de las limitaciones y riesgos que implica la producción primaria, el crecimiento de la producción de granos y particularmente el de maíz, se podría considerar como una oportunidad para que nuestro país pueda gestionar su desarrollo a través de la agroindustria.

Docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Asunción

fabioraidan@gmail.com