Bioestimulantes para salvar el maíz

En diversos puntos de nuestro país la falta de lluvias ha golpeado fuerte al maíz y, en algunas zonas, ya comienzan a verse cultivos perdidos. Ante la consulta de qué puede hacer el agricultor para intentar recuperar cultivos afectados por el estrés hídrico y/o térmico, el Ing. Agr. Dr. Hugo González, especialista en nutrición de cultivos de Dekalpar, nos explica sobre el uso de fertilizantes foliares y bioestimulantes como alternativa.

En la gráfica, un cultivo de maíz en desarrollo en la zona de ex Campo 9, con más de un mes de falta de lluvia, lo que demuestra cómo ha sido afectado por el estrés hídrico. Es categórico que llegado un punto,  si el maíz no resiste morirá y no hay bioestimulante que lo pueda recuperar.
En la gráfica, un cultivo de maíz en desarrollo en la zona de ex Campo 9, con más de un mes de falta de lluvia, lo que demuestra cómo ha sido afectado por el estrés hídrico. Es categórico que llegado un punto, si el maíz no resiste morirá y no hay bioestimulante que lo pueda recuperar.

Los bioestimulantes son definidos como “compuestos que contienen sustancias y/o microorganismos cuya función, es estimular los procesos naturales para mejorar y beneficiar la absorción de nutrientes en las plantas, la eficiencia del uso, la tolerancia a condiciones de estrés abiótico (hídrico o térmico) y la calidad de los productos cosechados”.

Los bioestimulantes benefician la productividad de las plantas interactuando con procesos de señalización en el funcionamiento fisiológico de las plantas, reduciendo la respuesta negativa de las plantas ante condiciones de estrés abiótico, que podrían ser estrés térmico (condiciones de temperatura muy elevada) o hídrico (periodos prolongados sin la ocurrencia de lluvias), ambas condiciones que ocurren normalmente durante el ciclo de los cultivos más importantes en Paraguay (soja, maíz, trigo, arroz).

De horticultura a la agricultura extensiva

La necesidad de aumentar la eficiencia en la actividad agrícola y de obtener productividades cada vez mayores de forma sustentable, tuvo como consecuencia que el uso de los bioestimulantes deje de ser exclusivo en cultivos hortícolas intensivos en las últimas dos décadas. El mayor crecimiento del uso de bioestimulantes se dio en los cultivos de soja, trigo y maíz a nivel global debido a las condiciones climáticas cada vez más cambiantes y desafiantes con las cuales el agricultor se enfrenta.

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Los bioestimulantes pueden tener diversos orígenes. Pueden ser originados de materiales biológicos o inorgánicos, incluyendo: fermentación microbiana de residuos animales o vegetales, cultivos microbianos vivientes, macro y micro algas, hidrolizados de proteína, sustancias húmicas y fúlvicas, compost, abonos orgánicos, restos de alimentos y residuos industriales varios.

Diversidad

Un grupo de bioestimulantes que viene ganando importancia en la agricultura es el de los aminoácidos. Diversos trabajos reportan beneficios en maíz y soja, debido a que con la aplicación de estos bioestimulantes se consigue preparar fisiológicamente a las plantas para periodos de estrés. Además, estos compuestos, cuando aplicados en cultivos que vienen de periodos intensos de estrés hídrico o térmico, ayudan a una recuperación más rápida de las plantas, ganando tiempo y con las plantas gastando menos energía en dicha recuperación.

Fertilizante foliar con capacidad bioestimulante

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El uso de fertilizantes foliares con capacidad bioestimulante, por ejemplo, los bioestimulantes que contienen aminoácidos permite que aún a dosis bajas por hectárea ocurra un fuerte impacto sobre determinados procesos fisiológicos en el metabolismo de las plantas de manera que el efecto sobre el desempeño final del cultivo y su rendimiento sea importante. Diversos trabajos científicos y académicos demostraron esto en diversas partes del mundo en los últimos años, incluyendo a América del Sur.

Plantas con mayor productividad

La bioestimulación de plantas puede comenzar desde la siembra de los cultivos. Existen productos bioestimulantes utilizados en tratamiento de semillas que ayudan al desarrollo inicial de los cultivos. Como ejemplo podemos poner el uso de cobalto y molibdeno + aminoácidos en el tratamiento de semillas, que ayuda al crecimiento inicial uniforme y vigoroso de la soja, además de reforzar y estimular una mayor fijación biológica de nitrógeno.

Periodo vegetativo

Para el periodo vegetativo, que es la etapa en que las plantas se desarrollan vigorosamente, también existen soluciones foliares que pueden convertirse en una gran herramienta para el agricultor. La aplicación de macro y micronutrientes vía foliar como complemento a la fertilización de base vía suelo es cada vez más común en la agricultura. Es una excelente forma de proveer de nutrientes en forma homogénea para prevenir o corregir posibles deficiencias en los cultivos.

El manganeso es especial para su uso en aplicación con herbicidas, evitando deficiencias temporarias en los cultivos de soja. Existen bioestimulantes que se pueden aplicar con insectidas y fungicidas en los cultivos de soja, maíz y trigo en periodo vegetativo, y aceleran el crecimiento y aumentan la capacidad fotosintética de las plantas en etapas cruciales para el desarrollo.

Diferentes etapas

El producto con aminoacidos esenciales principalmente prolina, glicina, alanina y treonina, es el bioestimulante más concentrado y eficaz del mercado y es ideal para la aplicación en cualquier etapa del desarrollo del cultivo, para preparar a la planta para un periodo de estrés, así como también para una recuperación más rápida luego de un periodo de estrés para las plantas.

El uso de calcio-boro es posicionado para la aplicación en periodo de florecimiento pleno del cultivo de soja, para disminuir y hasta evitar el aborto de flores y fomentar el formado de vainas. Para la etapa de llenado de granos, el Potasio es el más indicado para fomentar la translocación o redistribución de fotoasimilados acumulados en las partes vegetativas (hojas, tallos) a los granos de soja, maíz o trigo.

Consideraciones finales

El uso de fertilizantes foliares, que contienen bioestimulantes como los aminoácidos permite aumentar la eficiencia de uso de los recursos ambientales y tecnológicos disponibles para los cultivos como soja, maíz o trigo. Existen hoy en el mercado productos bioestimulantes que en evaluaciones de campo han confirmado el efecto en la fisiología de las plantas como también en rendimiento final de granos, ayudando a disminuir, evitar y/o revertir el efecto negativo de los periodos de estrés por los que obligatoriamente todos los cultivos pasan en el campo.

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