El control biológico se aplica en agricultura, ganadería, industria y salud pública. En el caso de las moscas domésticas, de los cuernos y otras, para realizar el control, se mide la densidad poblacional de la plaga y se “cultiva” la especie Muscidifurax raptor, que es una microavispa que interrumpe el ciclo biológico de las moscas porque se alimenta del
contenido de la pupa de la mosca (que es un período de desarrollo biológico de la misma) y a la vez parasita a la misma convirtiéndola en un hospedero de la microavispa.
Así, nace la avispita y no la mosca. Cuando se habla de cultivar avispitas, quiere decir que se dejan las pupas de moscas parasitadas (con las avispitas) en el establecimiento, como si se sembraran semillas. Las pupas están cargadas en bolsitas de tela de tul, para que a medida que van naciendo las avispitas vayan a buscar las pupas de moscas para parasitarlas.
EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA
El control biológico se ha desarrollado en el Paraguay en las áreas de agricultura principalmente para detener ciertas plagas y enfermedades. En comparación al control
químico, aún es muy poco conocido. El control biológico de moscas en particular se viene desarrollando desde hace cuatro años con establecimientos líderes, mayormente
ganaderos. Sin embargo, últimamente se aplica con mucho éxito en plantas de tratamiento de efluentes de industrias.
EFECTIVIDAD
La efectividad de este sistema es del 90 %, lo que quiere decir que si se dan condiciones de apoyo suficiente de buenas costumbres de higiene como acompañamiento, se llega a niveles de infestación muy baja, de nula incidencia económica. Es necesario señalar
que un control biológico no elimina las plagas que ocasionan perjuicios, sino que las controla a niveles lo suficientemente bajos que no representen daños o molestias. La avispita (Muscidifurax raptor) no se vuelve plaga, no molesta ni pica a las personas, ya que únicamente depende de las diferentes clases de moscas para sobrevivir.
VENTAJAS
Los beneficios en el uso de tecnologías de impacto biológico ambiental se pueden resumir en los siguientes: hay poco o ningún efecto nocivo colateral de los enemigos
naturales hacia otros organismos, incluyendo el hombre. Se logra la resistencia casi nula de las plagas al control biológico. Es de término largo y con frecuencia permanente.
El tratamiento con insecticidas es eliminado por completo o de manera sustancial y la relación costo/beneficio es muy favorable. Asimismo, se evita la aparición de plagas
secundarias. No se presentan problemas por intoxicación. Se puede usar dentro del manejo integrado de plagas. Se reducen los costos de control y, con el aumento
de la producción, el tratamiento se paga solo.
(*) Técnico en control de moscas
