En Paraguay, si bien el cultivo de legumbres, a excepción de la arveja, es todavía poco conocido, la participación de una delegación nacional en una jornada realizada en Argentina el pasado 9 de junio, permitió comprobar las enormes potencialidades que tiene el país para expandir estos cultivos para consumo natural, para el procesamiento industrial, para la comercialización interna e incluso para exportación, cubriendo los mercados no atendidos de estos granos.
A iniciativa del diario ABC Color, una delegación de 20 participantes entre técnicos y extensionistas del Ministerio de Agricultura, de ABC Rural, del Mercado Abasto Norte, de la Gobernación del Departamento Central y productores, asistieron a la II Jornada sobre Legumbres en Argentina, que se realizó en el Salón Auditorio de la Bolsa de Comercio de Rosario. En la ocasión, se dictaron conferencias y charlas orientadas al manejo tecnológico y de mercados de estas legumbres de la región santafesina en particular, debatiéndose también sobre las diversas alternativas del procesamiento de estas legumbres.
Los productores, antes de emprender cualquier trabajo agrícola, deben hacer un análisis de suelo. El Ing. Silvio Codas decía: “El agregado de cal agrícola al suelo era como el cambio de aceite al motor”. En realidad esto debería ser la práctica correcta para cada cultivo, pero, en este caso en especial, es recomendado para saber el contenido de fósforo y nitrógeno, para poder hacer las correcciones adecuadas antes de la siembra de la arveja, por sus particulares requerimientos nutricionales.
En nuestro medio el Dr. Arístides Espinosa Burgos en su Material de trabajo III dice: que la principal localización de este cultivo se da en Cordillera, Itapúa, Paraguarí, Central y Alto Paraná. En trabajos experimentales que he realizado en Caacupé, con buenas atenciones agronómicas los resultados han sido muy buenos. Debemos tener en cuenta que si bien la arveja es una planta recomendada para los países templados, se adapta muy bien a nuestro medio, sobre todo con las bajas temperaturas que últimamente se registran en otoño e invierno.
Para los pequeños agricultores, una vez terminadas las labores de preparación del suelo, es oportuno poner polvo de cal viva al terreno destinado a la huerta, una semana antes de iniciar la siembra de la arveja. Después de colocada la cal, se riega y se deja reposar 72 horas, con esto se logra una desinfección del terreno y, en alguna forma, una ligera corrección del suelo, generalmente ácido. Sobre todo si se repite el cultivo en el mismo lugar. Este trabajo lo realiza con éxito el Ing. Miguel Alonso en la preparación del suelo para el cultivo en las huertas. Se debe tener en cuenta que el pH del suelo debe estar cercano a 6,5.
La arveja, cuyo nombre científico es Pisum sativum L., es una leguminosa dicotiledónea que da muy bien en suelos sueltos y fértiles, no tolera el encharcamiento, pero sí necesita del agua, sobre todo en los primeros momentos de su implantación. Las principales variedades usadas son: La Maravilla de América, Príncipe Alberto y Cuarentona, se usan algunas importadas como la Petit Pois y la verde Temprana, entre otras que se van incorporando actualmente.
La producción de la arveja esta localizada últimamente en Alto Paraná, Itapúa, Central y Cordillera, sobre todo por la necesidad de bajas temperaturas en parte de su ciclo. Se puede utilizar muy bien después de la soja, el maíz o el trigo cuando se trabaja en siembra directa.
No es recomendable cultivar en el mismo lugar la arveja en forma consecutiva, es necesario esperar tres años para repetir el cultivo, de esa forma se evitan problemas sanitarios y se aumenta la productividad. Para este y todos los cultivos es muy recomendable tener un plan de rotación.
Se adapta muy bien a nuestro clima si se aprovecha el fin del verano y se siembra desde abril hasta junio, para tomar los días frescos de mayo y junio, lo que favorece su enraizamiento y macollaje. Si bien la helada le perjudica a partir de la floración de las vainas, se puede recurrir al uso de antiestrés o a la aplicación de jarabe de ka'a he'ê al 5 %. También protecciones plásticas o riegos adecuados para estos casos.
El cultivo de lenteja y garbanzo es otra buena alternativa para los pequeños productores como pudimos apreciar en Rosario. No solamente para el mercado local, sino también como producto de industrialización para exportación.
La educación es la base del desarrollo de las comunidades. “p.m.g”
