CARACTERÍSTICAS
Las características introducidas en algunas especies agrícolas como el algodón, la soja y maíz corresponden a tolerancia a herbicidas, la cual abarca un 65 % del área de cultivos transgénicos en el mundo; la resistencia a plagas con un 30 % y la resistencia a virus con un 5 %. Por ejemplo, en las provincias algodoneras de la Argentina (Formosa y Chaco, principalmente), se cultivan semillas fiscalizadas de variedades transgénicas con el gen RR que crea resistencia al herbicida, otras con el gen Bt (Bacillus thurigiensis), que crea resistencia contra las orugas defoliadoras de las familias de lepidópteros, coleópteros y dípteros; cultivándose ya variedades BR de genes apilados (Bt +RR).
REPERCUSIONES
Los pequeños productores, que por lo general no cuentan con suficientes insumos en cantidad y calidad para cultivar algodón, pueden obtener interesantes ingresos económicos y otros beneficios del cultivo del transgénico. Es decir, una mayor productividad por hectárea, un ahorro en el empleo de agrodefensivos, con el consecuente menor riesgo para la salud humana y un menor impacto ambiental; un ahorro de tiempo al reducirse y hasta evitarse la carpida para el control de malezas entre líneas. Por supuesto que, como toda aplicación de tecnología, el respeto y la observancia de las recomendaciones técnicas y normas de seguridad e higiene, son fundamentales para evitar o minimizar los riesgos.
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LA EXPERIENCIA DE FORMOSA, ARGENTINA
En esta provincia algodonera, al igual que en la del Chaco argentino, existe un marcado interés de parte de los productores de cultivar el algodón transgénico. Y esto lo pudo comprobar un equipo de ABC Color en los años 2010 y 2011, en dos visitas a productores de varias colonias formoseñas como El Alba y Loma Sene, en El Colorado. Este interés obedece al empleo de variedades mejoradas por el mismo Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de otras transgénicas que se comercializan gracias a la autorización del Gobierno Provincial, que fiscaliza y subsidia la entrega de semillas genéticamente modificadas a los productores algodoneros, además de comprar la cosecha de los mismos. Datos de la Agencia Rural de Extensión (AER) de la zona estiman que el 90 % de las semillas que se comercializan son de variedades transgénicas.
Para el caso del algodón en Formosa, el INTA cuenta con cultivares registrados de variedades como Guazuncho 2 INTA; Porá INTA; Chaco 520 INTA; y Oro blanco INTA, entre otros. Además, diseñaron y patentaron una cosechadora de algodón para surcos estrechos, que es fabricada y distribuida por una firma metalúrgica del vecino país. Como en la zona no hay mano de obra disponible, los agricultores deben trabajar en forma mecanizada con las máquinas disponibles, aunque también recurren al usufructo de la sembradora y cosechadora con que cuentan las Escuelas Agrotécnicas (lo que aquí corresponde a las Escuelas Agrícolas) de la región.
CULTIVO EN “SURCOS ESTRECHOS”
El cultivo de algodón en “surcos estrechos” implica sembrar en hileras de 0,48 cm a 0,52 cm, en lugar de la convencional a 0,90 cm – 1,00 m, lo que aumenta la cantidad de plantas por hectárea a unas 200.000. Con esta tecnología y uso de semillas transgénicas, se produce un aumento de la superficie total de hojas y, finalmente, una mayor producción de cápsulas o bochas de algodón. Aparte existen otras ventajas.
Al reducirse la distancia entre surcos y aumentar la densidad de plantas, se produce un aumento de la superficie total de hojas, logrando interceptar una mayor cantidad de radicación solar por unidad de superficie ocupada. La alta densidad del cultivo produce un cierre temprano del espacio de los entresurcos, mejorando la competencia por la luz, nutrientes y agua, frente a las malezas. Los rendimientos obtenidos son un 20 % a 30 % mayor, comparado con el sistema convencional de siembra; incluso es posible obtener hasta 5000 kg/ha. Con esta tecnología, el cultivo de algodón puede practicarse bajo el sistema de labranza cero o siembra directa contribuyendo a la protección del suelo y recursos naturales; también asociarse a rotaciones con cereales y oleaginosas.
LA 70.ª REUNIÓN MUNDIAL SOBRE ALGODÓN
Todo lo hasta aquí expresado fue también explicado y mostrado a los delegados de los más de 150 países que asistieron a la 70.ª Reunión Plenaria del Comité Consultivo Internacional y Congreso Mundial del Algodón, celebrado en Buenos Aires desde el 4 al 9 de setiembre de 2011 y con una gira técnica por las provincias algodoneras de Chaco y Formosa, Argentina, los días 9 y 10 de setiembre del año pasado.
SITUACIÓN EN PARAGUAY
Hoy día, en Paraguay existe un fuerte debate entre quienes apoyan y quienes no este cultivo. Como es de conocimiento público, el Gobierno nacional autorizó la introducción de dos variedades de algodón genéticamente modificado, resistentes a los insectos lepidópteros y al herbicida glifosato. La medida excepcional rige para la campaña 2012-2013. El Decreto N.º 9503/12 determina que las semillas a ser importadas serán las de tipo MON 1445 (RR), tolerante a glifosato, y la variedad MON 531 (BT) x MON 1445 (RR), protegido contra insectos lepidópteros y tolerante a glifosato. El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) será el encargado de viabilizar la introducción de las variedades genéticamente modificadas.
EL TRABAJO DE ABC COLOR
Hay que recordar que, desde el 2010, en que ABC Rural y TV, y ABC Color publicaran numerosos artículos sobre la experiencia de Formosa en el cultivo del algodón transgénico, son varias las delegaciones de técnicos y de referentes del sector privado algodonero nacional que han visitado tanto Formosa como el Chaco; lo mismo en lo referente a la 70.ª Reunión Plenaria Internacional. Sería muy importante si los representantes de dichas instituciones y empresas pudieran exponer los aspectos técnico-agronómicos tanto positivos como negativos o de riesgo que han observado, de tal modo de lograr un consenso entre los agricultores y técnicos en particular y la ciudadanía en general, acerca de la conveniencia o no del cultivo del algodón transgénico.
CONCLUSIÓN
El uso racional de la biotecnología puede ayudar a mitigar la degradación del ambiente; a garantizar la seguridad alimentaria y a hacer frente a la pobreza.
Los modelos formoseño y chaqueño de producción de algodón con semillas de variedades transgénicas; prácticas de manejo de suelo, y mecanización de siembra y cosecha se pueden transferir y adaptar a la realidad de los pequeños productores de algodón del país. Pero para ello, los investigadores, técnicos y referentes de la cadena de competitividad algodonera deberán definir y dar a conocer las estrategias biotecnológicas y comerciales a seguir, incluyendo la capacitación y asistencia técnica a los agricultores, para recuperar no solo la producción nacional, sino también los mercados internacionales de esta fibra, otrora fuente de ingresos segura para el pequeño agricultor.
(*) Especialista en Comunicación Rural
