La preservación de los recursos naturales

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En un artículo de Diego Arias Serna titulado “Agricultura, ambiente y pobreza”, el autor destaca el compromiso de los gobiernos de garantizar la salud y educación, la alimentación y el bienestar de su población, evitando que un país quede condenado al fracaso por la negligencia de sus autoridades, por la irresponsabilidad e indiferencia de sus habitantes. Lo que sucede en el país, con la degradación y pérdida de recursos naturales, con la implacable deforestación, secado de humedales y desvío de cursos de agua para destinarla a la agricultura, se apunta más bien al segundo escenario, poniendo en peligro la seguridad alimentaria de un importante porcentaje de la población. (Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker)*

Lo que acontece con la deforestación continua de los últimos bosques nativos en Caazapá y en San Pedro; en Canindeyú; en la reserva San Rafael; en el Parque Nacional Lago Ypoá; con el bombeo de agua del río Tebicuary para cultivo de arroz en la zona de Yuty (Caazapá); la grave contaminación del arroyo Cañada del Carmen en Mariano Roque Alonso; la presencia quizás mayor de basura y desechos de todo tipo como en el vertedero de Curuguaty, son algunos de los hechos que se publican casi a diario en la prensa. Los perjudicados son en primer término el ambiente y los recursos naturales: el suelo, el agua; los bosques; la diversidad de especies de plantas y animales; y en segundo lugar el hombre; el pequeño productor rural y su familia; las comunidades originarias; la población más carenciada, que necesitan de dichos recursos para su uso racional y producir alimentos; para su seguridad y bienestar; para la educación de sus hijos, a fin de que puedan producir y emprender con nuevas tecnologías en la finca de sus padres y arraigarse en las mismas, en vez de engrosar los círculos de migración y de miseria de las ciudades.

CONCEPTO

Los recursos naturales son aquellos proporcionados por la naturaleza, que son utilizados por el hombre para satisfacer sus necesidades básicas y contribuir a su bienestar, salud, seguridad y progreso general. Un ejemplo son los combustibles fósiles, cuya disponibilidad es cada vez menor. Pero también existen otros recursos naturales, indispensables para la continuidad de la vida en el planeta, como ser: el aire, agua, el suelo y la biodiversidad en su conjunto, incluyendo a las abejas silvestres y melíferas.

UN PROBLEMA QUE SE AGRAVA

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En numerosos países, incluyendo Paraguay, las formas de explotación y utilización de los recursos naturales no consideran un enfoque o una gestión sustentable de extracción y de aprovechamiento, lo cual trae aparejado el deterioro del ambiente y de los ecosistemas. El mal uso de los recursos naturales se agrava con: la producción agroganadera intensiva; las deforestaciones indiscriminadas y no planificadas; la quema de suelos, la contaminación de cursos de agua (ríos); de lagos como el Ypacaraí y el Ypoá; y de arroyos que forman parte de zonas de reservas protegidas y de hábitats de poblaciones nativas. También por el avance de cultivos agrícolas de inundación, como el arroz, con efectos perjudiciales por el desvío de ríos y humedales.

UNA ESTRATEGIA

La revista española “Investigación y Ciencia” publicó un artículo de Jonathan A. Foley, director del Instituto del Medioambiente en la Universidad de Minnesota (EE.UU.), en donde afirma que la agricultura, para poder alimentar al mundo sin destruir el planeta, tendrá que producir mucho más y con medios más eficaces, de tal forma que sea sostenible con el ambiente, reduciendo los daños que causa en la atmósfera, los hábitats y las aguas. “Para reducir los daños ambientales hay que detener la pérdida de los bosques; elevar la productividad de las tierras mal cultivadas; hacer mejor uso de aguas y abonos y evitar la degradación de los suelos”, señaló el profesional.

CONCLUSIÓN

La disponibilidad de recursos naturales constituye la base de la economía de todo país, por lo que resulta estratégica y apremiante su preservación y recuperación. Sin embargo, esto solo será posible con una gestión responsable y planificada de dichos recursos, que permita una producción agrícola, ganadera y forestal respetuosa del ambiente; con una educación ambiental efectiva, que enseñe a cuidar y proteger los recursos naturales; a hacer un manejo serio de los desechos o residuos, para que así se contribuya a disminuir realmente la pobreza y mejorar los niveles de seguridad alimentaria de la población.

(*) Especialista en Comunicación Rural