La toxicidad de los agrodefensivos - Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker (*)

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En Paraguay existen opiniones a favor y en contra del uso de plaguicidas en agricultura. Pero hay que tener en cuenta la escala de producción: un agricultor comercial no podría fácilmente aplicar un enfoque agroecológico para combatir plagas y enfermedades, por la gran superficie que cultiva. En cambio, un pequeño productor con pocas hectáreas, sí podría producir sin el uso de agrodefensivos. Por otro lado, se discute la gravedad o peligrosidad de la aplicación de productos químicos en los cultivos comerciales, aparentemente, sin cumplir con el debido protocolo, y los riesgos y daños para la salud que esto conlleva.

Al tratarse de productos químicos, existen riesgos tanto para personas y animales como para el ambiente, que pueden producirse antes, durante o después de su manipulación y aplicación, debido a varios factores; entre ellos: la dosis de aplicación utilizada y el poder residual del producto. En todos los casos, lo recomendable es tomar las debidas precauciones por cuanto se trata de productos de toxicidad variable y de riesgos para la salud.

RIESGOS

Lo ideal sería que estos productos controlen la plaga, enfermedad o malezas, sin afectar al hombre, a los animales y otras plantas. Pero cuando por desconocimiento u otra causa, se elige y aplica un plaguicida poco selectivo o de baja especificidad, éste elimina a una o más plagas, pero también a insectos benéficos, incluyendo a las abejas melíferas según el caso. La consecuencia, es un desequilibrio en el ecosistema donde se hizo la pulverización, que causa una mayor incidencia de la plaga en cuestión porque adquiere más resistencia al producto, o porque los insectos benéficos que controlaban en forma natural a la plaga, han sido también eliminados por el producto aplicado. Ante los ojos del agricultor y hasta del técnico, esto significa usar dosis más fuertes del producto u otro plaguicida más tóxico. De este modo, los riesgos para la salud del pequeño productor; su familia y sus animales, se eleva. Y esto asumiendo, que tuvo en cuenta las precauciones y utilizó el equipo protector recomendado para tales casos e hizo el triple lavado de los envases desechados. Otra situación se daría cuando un productor comercial realiza una fumigación aérea sin tener en cuenta viviendas próximas, animales, la intensidad y dirección del viento; en definitiva sin observar el protocolo de aplicación para estos casos.

ETIQUETA DE LOS PRODUCTOS

Los agrodefensivos que se adquieren deben poseer garantía de origen y contar con una etiqueta con las instrucciones de uso y precauciones; a más de una franja o banda de color que indica el grado de toxicidad de ese producto para el hombre. Así, la franja de color rojo significa que el producto es extremadamente tóxico para el ser humano, pudiendo algunas gotas del producto o una cucharadita, provocar su muerte. La de color amarillo indica que el producto es altamente tóxico a las personas, bastando una cucharadita o unos 30 ml para causar la muerte de un hombre adulto. El color azul indica que se trata de un producto moderadamente tóxico para el ser humano, necesitándose de 30 ml en un vaso para causar la muerte. Por su parte, el color verde corresponde a productos ligeramente tóxicos, siendo necesario de un vaso a un (1) litro para provocar la muerte.

CONCLUSIÓN

Una capacitación para el uso sostenible de los plaguicidas debería formar parte de las estrategias de trabajo del Ministerio de Agricultura y Ganadería y otros, asumiendo que existan políticas públicas de preservación del ambiente y de educación ambiental rural. Si un pequeño agricultor desconoce las cuestiones que hacen a la selección, manipulación, aplicación y conservación de agrodefensivos, no es su culpa; sí lo es de las instituciones que por función tenían que haberlo capacitado y actualizado en este y otros temas del manejo agronómico responsable, eficiente y amigable con el medio.

El escritor británico Herbert Spencer señaló: “El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos y no para ser gobernados por los demás”.

(*) Especialista en Comunicación Rural