Las tres R

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Uno de los graves problemas ambientales del país que parece no tener solución es la generación de basuras o residuos domiciliarios e industriales. Tanto Asunción como las ciudades vecinas y otras del interior como Ciudad del Este, a más de lo que ocurre en el lago Ypacaraí, son ejemplos de la generación abundante de basuras de distintos tipos, y de cómo la ciudadanía en general debe enfrentarse a su producción y vertido en esquinas y calles de domicilios, fábricas, empresas, centros de salud, arroyos, parques y lugares de recreación. La aplicación de las denominadas tres R: reducir, reciclar y reutilizar los residuos, ayuda a minimizar los problemas ambientales y del calentamiento global. (Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker)*

REDUCIR

Se refiere a disminuir el consumo en general, haciéndolo de una manera sostenible, sin excesos; así como a reducir el volumen de basuras que se arrojan o abandonan. Para los consumidores, esto implica adoptar hábitos de ahorro, lo que se traduce en beneficios para el ambiente y para el bolsillo de las personas. Algunos ejemplos son: economizar en el consumo de agua, de energía eléctrica, de papel y cartón; de los combustibles fósiles para el transporte, mezclándolos o sustituyéndolos por otras fuentes como los agrocombustibles.

REUTILIZAR

Implica volver a utilizar los insumos y productos, prolongando su vida útil. De este modo se generan menos basuras, se protege el medio y los consumidores ahorran su dinero. A modo de ejemplo: al hacer compras, usar bolsas reciclables de papel o tela en lugar de las de plástico, de mayor impacto ambiental. Volver a usar los envases, tarros, frascos para guardar diversos productos, incluyendo alimentos. Utilizar las pilas recargables en vez de las comunes. Reutilizar los aparatos electrónicos, vendiéndolos o donándolos a instituciones que todavía pueden aprovecharlos.

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RECICLAR

Ya con varios usos y una vida útil más prolongada, los productos pueden ser reciclados, aprovechando sus partes y componentes. Los envases de vidrio y plástico, los equipos electrónicos, y los restos de comidas y vegetales que pueden aprovecharse para preparar un abono orgánico o compost para huertas y jardines son ejemplos de reciclaje que están al alcance del consumidor. De nuevo, se generan menos desperdicios y se contamina menos el medio. Para el reciclaje, es importante disponer de contenedores de distintos colores, según la naturaleza del residuo. En Paraguay ya existen iniciativas en este sentido, al igual que en el campo gracias a las normativas de las buenas prácticas agrícolas.

CONCLUSIÓN

La aplicación de las tres R en relación al consumo ha mostrado sus beneficios ambientales, económicos y sociales. Por un lado, se contribuye a disminuir la contaminación ambiental y los focos de enfermedades que representan las basuras a cielo abierto. Se produce un ahorro en el consumo de energía y recursos naturales. Además, se estimula la creación de empleos verdes, siendo una interesante opción para aquellas empresas que acepten el desafío de producir con responsabilidad social empresarial y ambiental. Su difusión y aplicación, sin dudas, nos beneficiará a todos.

(*) Especialista en Comunicación Rural.