Leucaena, hoja de mandioca y mora

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La proteína en la ración de los animales siempre es muy cara, debido a que generalmente se usan subproductos de oleaginosas. La leucaena, mora y hoja de mandioca pueden formar un banco de proteína barato y permanente en cualquier establecimiento ganadero. (Dr. P. M. Gibert)

La mora, especie Morus alba, se cultiva por sus hojas, como alimento para todas las especies animales. Presenta contenidos de proteína cruda del 18 % al 25 % y un rendimiento de biomasa de hasta 30 ton. por hectárea, por corte. Los rumiantes pueden usar todo el follaje tierno, lo mismo que las cabras y las ovejas; los cerdos y las aves, preferentemente las hojas. Los conejos aceptan muy bien el follaje de mora no solo por la proteína, sino por la cantidad de fibra que aporta.

La leucaena es una planta que crece muy bien en casi todo el país. Las nuevas variedades introducidas y las técnicas de manejo han disminuido su riesgo de consumo producido por la mimosina. La leucaena es una planta de buen porte, originaria de Sudamérica. Los mayas y zapotecas la cultivaban hace más de 2000 años. Los españoles la distribuyeron en forma primaria. Este árbol perenne tiene una altura que puede superar los5 m, con un diámetro de unos30 cm. Se adapta fácilmente y soporta tanto la falta de agua como su exceso. Es una buena fuente de proteína.

La hoja de mandioca puede usarse tanto fresca como en heno para la suplementación animal. Su producción no altera el contenido energético de la raíz si el corte es adecuado y a tiempo, es decir, antes de la cosecha. En los lugares en los que se usa más el follaje que la raíz, la siembra es más densa para aumentar el volumen del corte de hoja.

La leucaena es una planta que aumenta el potencial de un banco proteico en la finca de cualquier productor, debido a que se puede cultivar en diferentes formas, de acuerdo a qué será destinada. Esto incluye la distancia de plantación y manejo. Debido a que se conocen sus bondades y problemas, es necesario que el productor saque el mayor provecho de las primeras y tenga en cuenta los perjuicios que puede tener si no tiene una variedad de bajo contenido de mimosina.

Si se va a utilizar como forraje, la distancia entre plantas debe ser de60 cmy de1 mentre melgas. Si se va a usar con doble propósito, leña y cosecha de forraje, se puede plantar con una distancia de 2 x2 m.

La reproducción se hace por semillas en viveros o en forma directa. En una experiencia personal, he visto que si las plantas tienen bajo contenido de mimosina, es necesario hacer un previo tratamiento térmico de la semilla, que consiste en calentarlas a80 °Cpor 5 min, para desactivar los inhibidores de germinación. Haciendo una pequeña experiencia, en una bandeja de horticultura, puse diez semillas tratadas y diez semillas no tratadas, la primera que germinó fue la no tratada, pero solo dos. Las tratadas germinaron todas con 48 horas de diferencia. El material que utilicé fue de unas semillas de origen neocelandés, que me proporcionó el Dr. Felipe Figueredo.

Las plantas producidas en viveros están listas para ser llevadas al campo en tres meses. Si la siembra se hizo en época de fresco, se debe esperar a que tengan unos35 cmde altura, antes del trasplante. Si la siembra se hace en forma directa, hay que roturar el suelo y tener un buen control de las malezas, debido a que las plantas son susceptibles a su presencia. La propagación por estaca es de bajo rendimiento.

Cuando se elija el lugar de plantación, se debe tener en cuenta que también puede ser utilizada para el control de la erosión por el sistema radicular que tiene; es decir, que se puede aplicar en curvas de nivel. En este caso, la orientación de la línea de rompevientos aumenta su poder de mejorador de suelo.

La leucaena utilizada en combinación con otras forrajeras disminuye las posibilidades de toxicidad. En algunos trabajos, se puede apreciar que usándola en un 30 % del forraje no causa mayores problemas. Algo que se debe tener en cuenta es que los problemas de intoxicación aparecen lentamente, como son la caída del pelo y la hinchazón de la papada de los animales; y también que pueden ser solucionados suspendiendo la administración de la planta.

Las hojas de la leucaena proporcionan hasta un 27 % de proteína bruta, dependiendo de la edad de la planta y la porción del follaje tomado. En cualquiera de los casos, supera el 19 %. Se puede obtener más de 25 % de materia seca. En estos momentos, se dispone de una bacteria específica que se les administra a los rumiantes por vía bucal y contrarresta el efecto tóxico. Sobre este punto, es recomendable consultar con el profesional veterinario, para que indique la forma de administración y aplicación.

Con trabajo adecuado, la leucaena puede producir 23 ton. por hectárea, si la densidad se aproxima a 65.000 plantas por hectárea, con cosechas cada 60 días. Alcanza su estado de producción después del año. Para su reproducción, se puede usar después de los dos años, pero es recomendable a los tres años y se puede juntar más de un kilo de semilla limpia. Con un campo bien atendido, se logran 50 ton. de hojas por hectárea.

El follaje de mandioca, tanto verde como en heno, es una muy buena fuente de proteína. En novillos y lecheras, se pueden usar las ramas terminales; en cerdos, las hojas y pecíolos. El uso en fresco debe tener un previo acostumbramiento del animal. En aves, se deben usar solamente las hojas. Estas sirven en estos animales como fuente de proteína y colorante para la yema de los huevos y la piel de los pollos parrilleros. El ganadero debe aprender a tener un buen banco de proteína en su establecimiento, sobre todo cuando se trabaja el ganado a pasto con gramíneas. Estas tres clases de plantas son un buen suplemento proteico.

La educación es la base del desarrollo de las comunidades. (p.m.g.)

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