La creciente demanda por alimentos, bienes y servicios, ha obligado al hombre a habilitar nuevas tierras e intensificar la producción pecuaria y la agrícola con énfasis en el monocultivo (soja). Pero todo esto tiene sus consecuencias que se reflejan en la degradación y deterioro del medio y sus recursos naturales (aire, agua, suelos, bosques). En otros casos, esto conlleva además el desplazar de sus hábitats a los pueblos originarios o nativos y con ello, sus costumbres y tradiciones. Esta crisis ambiental es la que ha llevado a la aparición de conceptos y enfoques como los de economía verde, consumo verde, empleos verdes y mercados verdes, de los que ya existen experiencias exitosas en numerosos países.
EL CONCEPTO
Al hablar de mercados verdes se hace referencia a aquellos nichos o espacios definidos dentro de un mercado, donde compradores y vendedores comercializan y negocian productos y servicios que son de bajo impacto ambiental que provienen del aprovechamiento amigable y sostenible de los recursos naturales y de la biodiversidad, a más de aquellos que proceden del reciclado y reutilización de dichos productos. De esta forma también se estimula un consumo más responsable, hábitos más adecuados de manejo de residuos, menor contaminación y un mejoramiento ambiental que ayuda al bienestar de las personas.
ALCANCES
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Entre las actividades humanas que pueden vincularse a los mercados verdes, tenemos: el manejo responsable de los residuos, el tratamiento de las aguas residuales, la recuperación de los suelos, el manejo forestal sostenible, el empleo en porcentajes crecientes de agro-combustibles, el uso de energías alternativas y limpias como la solar y eólica, la recuperación y protección de los bosques y parques nacionales, la gestión sostenible del agua. El ecoturismo o turismo ecológico como servicio, también integra estos mercados, al igual que la agricultura que cumple con las normativas de las Buenas Prácticas Agrícolas; la ganadería que se rige por los principios de las Buenas Prácticas Ganaderas y del Bienestar Animal. Por el otro lado, muchos compradores se han vuelto más conscientes y antes de consumir un producto, verifican además del precio, su origen y buscan alguna etiqueta que confirme por ejemplo, si es “producto ecológico”; un “ecoproducto”; “producto natural” “sin aditivos ni conservantes” o similares.
UNA OPORTUNIDAD
Los mercados verdes constituyen una clara oportunidad social y económica para los pequeños productores de las comunidades rurales, por cuanto bien pueden dedicarse a la producción agrícola y pecuaria sostenible, al ecoturismo, a la industrialización de sus productos de acuerdo con las Buenas Prácticas de Manufactura, a la agroforestería y piscicultura racional. Los ejemplos del Agroshopping, la tradicional feria de los días martes; el de comercio justo de la Cooperativa Manduvirá de Arroyos y Esteros, con la producción de azúcar orgánica; y el de EcoAgro, integrada por la Asociación de Productores Orgánicos, y dedicada a producir y distribuir productos orgánicos, principalmente fruti-hortícolas, confirman que en el país es posible producir con calidad y cuidando el medio.
CONCLUSIÓN
Los mercados verdes vinculan la oferta y demanda de productos con el cuidado del medio. Fomentan el consumo de productos vegetales y animales con garantía de trazabilidad y de inocuidad. Estos mercados, sin dudas, ganarán cada vez mayores adeptos en el país y a nivel global. Achim Steiner, secretario general adjunto de las Naciones Unidas y director adjunto del PNUMA 2010 dijo en el 2010: “Los modelos económicos del siglo XX es poco probable que nos sirvan en un planeta de 6.000 millones de habitantes, que alcanzará los 9.000 millones en el 2050. El público de todo el mundo espera que sus dirigentes y encargados de la formulación de políticas encuentren soluciones”.
(*) Especialista en Comunicación Rural
