El primer envío de orquídeas desde Paraguay a Argentina fue de 1.000 unidades. En cambio, hoy en día se exportan unas 6.000. El objetivo a mediano y largo plazo es aumentar la producción para abastecer el mercado interno y posibilitar la apertura de nuevos mercados. Cabe destacar que para la exportación de especies vegetales es necesario cumplir con reglamentaciones establecidas por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), la Secretaría del Ambiente (Seam) y el Senasa de Argentina. Este último envía un formulario con los requisitos a los que debe ceñirse Paraguay, en aspectos referentes a la sanidad de las plantas. De cumplir las normas, el vecino país acepta el producto.
INICIO DEL TRABAJO
El proceso de cultivo de las orquídeas in vitro comienza en el invernadero, con la selección de las plantas madres. Se constata que estén libres de enfermedades y se realizan los cruzamientos respectivos para producir el fruto o cápsulas, de las que se obtendrán las semillas de orquídeas. Una vez obtenidas las simientes, se las traslada al laboratorio para ser cultivadas en un medio séptico. Cuando se realiza el cruzamiento y la polinización de plantas, se buscará la variabilidad en colores y formas para una floración diferenciada.
MEDIOS DE CULTIVO
Se refiere al sustrato que se utilizará para hacer germinar la semilla. El medio de cultivo se prepara con una base de agar (gelatina vegetal), carbón activado, puré de banana, agua, azúcares, vitaminas y otros elementos que ayudan a la germinación. La simiente de la orquídea en su hábitat natural es ayudada por un hongo a fin de digerir todos los nutrientes y poder germinar, por lo que en el laboratorio se busca recrear esa misma condición. Dentro del laboratorio hay una sala dedicada a la preparación de medios de cultivo. En este lugar se cuenta con un esterilizador (autoclave), en el que se introducen los frascos con el preparado por un periodo de 20 minutos a 121° C. Una vez que culmine el proceso, se sacan los frascos y se acomodan en otro sitio protegido, hasta alcanzar la temperatura acorde para la siembra.
Los productos químicos utilizados para la preparación de los medios de cultivo tienen fechas de vencimiento. Los mismos se guardan en gavetas para evitar que el calor los afecte. Se utilizan balanzas especiales para pesar los elementos y para que después puedan mezclarse. La cámara donde se preparan los medios de cultivo también cuenta con un refrigerador, para guardar semillas e insumos.
REPIQUE
Cuando las semillas empiecen a dar brotes, se procederá a efectuar el repique, que consiste en la disminución de la densidad de plantas por frasco, a fin de que se desarrollen sin inconvenientes. El repique se hace cada tres meses y se separan por estadios: desde la siembra hasta la salida a vivero. Habitualmente, en los frascos se desarrolla una enorme cantidad de plantitas, por lo que es necesario realizar la labor para facilitar un buen crecimiento en el tiempo. Uno va separando las plantitas y ve la cantidad que necesitará producir. Resulta imprescindible organizar la cantidad de plantas para la producción, debido a que la cantidad de semillas por cápsula o fruto es de miles y más aún. El repique consta de tres etapas, las cuales van separadas. Las plantitas permanecerán en el laboratorio por un año. A partir de este periodo, se las saca al vivero para continuar con su desarrollo. El estadio fuera del laboratorio se denomina cultivo ex vitro.
AMBIENTE CONTROLADO
Dentro de la cámara de cultivo, las plantitas deben estar bajo temperatura regulada (22 a 25° C dependiendo del género); un cierto número de horas de luz (16 horas de luz y 8 horas de oscuridad) y una humedad controlada del 80%. El mayor inconveniente dentro del laboratorio es la contaminación, sea esta por hongos o bacterias. El personal encargado debe mantener muy bajos los niveles de infestación para efectivizar la productividad. Con la producción in vitro es posible la contención de la pérdida de materiales de orquídeas nativas. Al producir las plantas bajo ciertas condiciones, se ayuda a la preservación de especies nativas, evitando además la depredación de los montes.
REGISTROS DENTRO DEL LABORATORIO
Es importante llevar un registro de los trabajos desarrollados dentro del laboratorio. Hay que anotar la fecha de los repiques; la época o periodo de germinación de las plantitas, contaminación, cantidad, códigos, estadios de cultivo; el tipo de frasco utilizado, cantidad de plantas obtenidas por frasco, entre otros. Todas las plantas son codificadas para poder identificarlas dentro de un lote en el laboratorio. Estas no pueden mezclarse unas con otras, a fin de facilitar su seguimiento hasta la salida a vivero.
CULTIVO EX VITRO
Se refiere al cultivo fuera de laboratorio. Una vez que las orquídeas salen del ambiente in vitro, se procede a plantarlas en bandejas individuales, utilizando un sustrato específico (musgo) que les ayuda a mantener la humedad en la parte radicular y soportar las condiciones del nuevo medio: el vivero. El musgo utilizado es un material que se obtiene de las turberas y sirve simplemente de soporte. Esta etapa es considerada de adaptación o rustificación, debido a que las plantas continuarán su desarrollo en un ambiente nuevo, muy diferente a las condiciones del laboratorio. A partir de aquí, las plantas pasan por un proceso de cuidado, en aspectos como humedad y temperatura, hasta que empiecen a emitir hojas o raíces nuevas. En este punto, se procederá a la primera fertilización para evitar el ataque de patógenos y bacterias.
Si se utilizan bien los sustratos y se mantienen los estándares de temperatura, humedad y luz que necesitan estas especies, habrá poco nivel de pérdidas por enfermedades.
CLASIFICACIÓN
Después de la primera etapa de salida de las plantitas del laboratorio, se las irá clasificando por estadios, al igual que las plantitas in vitro. Como ya se explicó, la primera etapa fuera del laboratorio (en el vivero) es de mantenimiento y la fertilización se realiza después de la aparición de las primeras raíces y hojas. El siguiente periodo es la formación de flores, lo cual varía conforme al género utilizado, que va de dos a tres años.
INFRAESTRUCTURA DEL VIVERO
El medio ex vitro; es decir, fuera del laboratorio, es bajo invernadero, por lo que la infraestructura constará de film plástico de 200 micrones para evitar la afección por lluvias. Además, se utilizarán mallas media sombra para la filtración de la luz solar; así, no se queman las hojas ni pierden calidad. La necesidad de luz solar puede controlarse, extendiendo o juntando la malla a fin de distribuir la cantidad de luminosidad durante el día.
Es importante contar con regadores automáticos (aspersores), a fin de bajar la temperatura dentro del invernadero durante el verano y otorgar la humedad necesaria, que gira en torno a 80 %. La temperatura interior ideal es de 27° C. La etapa de floración es muy influenciada por las horas luz, por lo que difiere en las épocas del año.
ÚLTIMO ESTADIO
Tras el proceso de aclimatación, las plantas van adquiriendo un tamaño mayor, entonces deberán trasplantarse a un nuevo medio; es decir, que pasarán de las bandejas a las macetas. En ellas se utiliza como sustrato corteza de pino, carbón vegetal y carozo de coco, además de piedras e isopor, que facilitarán la sujeción de las plantas con la aireación correspondiente. Una vez acomodadas las orquídeas, con el sustrato se procede a humedecerlas y tutorarlas para que queden firmes dentro de su contenedor.
Una vez culminado el trasplante, se las mantiene por dos semanas sin fertilización alguna. Pasando ese periodo, se realiza una fertilización foliar, hasta la producción de flores. En cuanto a la cantidad de plantas trasplantadas por mes, la cifra es muy variable debido a que la producción es heterogénea (algunas crecen más rápido que otras). No obstante, en el 2013 se obtuvieron unas 10.000 plantas aproximadamente con la ejecución de todos los procedimientos mencionados.
(*) Especialista en producción florícola
