Producir con sensibilidad ambiental

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A esta altura de los avances tecnológicos y biotecnológicos, de los manejos agronómicos intensivos en ganadería y agricultura surge la necesidad de inducir una mayor sensibilidad de los agricultores y ganaderos hacia el cuidado de los recursos naturales: el suelo, el agua, los árboles. Y sobre todo en Paraguay, país productor de alimentos para un mundo que cada vez necesitará de más carne, granos y cereales. En este contexto, uno de los aspectos que deberían tenerse muy en cuenta es el de producir más, pero a menor impacto ambiental. Y esto es válido, sobre todo, en estos tiempos de acentuado e indiscriminado deterioro de dichos recursos. (Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker)*

Las prácticas ganaderas y los manejos agrícolas amigables con el ambiente cobran cada vez más protagonismo, más aún a nivel de la agricultura familiar y de los consumidores más exigentes, quienes optan o demandan productos naturales, sin el uso de agroquímicos o agrodefensivos, y que cuenten con la debida certificación de inocuidad y cuidado del medio. Tomemos algunos ejemplos concretos: la aplicación del sistema silvopastoril en ganadería, la difusión de la agricultura de conservación con énfasis en el cuidado de los suelos, la implementación de las buenas prácticas agrícolas y la huerta biointensiva.

EL SISTEMA SILVOPASTORIL

Un sistema silvopastoril está constituido por dos componentes: uno arbóreo (silvo) que corresponde a los árboles o bosques y otro forrajero o herbáceo (pastoril) de leguminosas o gramíneas que es la principal fuente de alimento de los animales. Se trata de un sistema agroforestal en donde los animales se encuentran entre, próximos o bajo los árboles (bosque), arboledas y arbustos de diferentes especies sean nativas o plantadas con fines maderables, industriales (leucaena) o como frutales (cítricos, mango); pudiendo alimentarse de frutos, semillas, forrajes y hojas; además del componente herbáceo natural o cultivado.

LA AGRICULTURA DE CONSERVACIÓN

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Se caracteriza por el empleo de prácticas agronómicas que apuntan a una mínima alteración o deterioro de los suelos y al mantenimiento de una cobertura de restos vegetales, con lo cual se evita la erosión y se mantiene la fertilidad natural. Segúnla FAO, la agricultura de conservación “comprende una serie de técnicas que tienen como objetivo fundamental conservar y hacer un uso más eficiente de los recursos naturales, mediante un manejo integrado del suelo, agua, agentes biológicos e insumos externos”. Por su parte, Emilio González, dela Asociación Españolade Agricultura de Conservación, ha manifestado: “Debemos tener en mente que la vida que hoy conocemos depende de una fina capa de20 cmde suelo fértil y que para formar dicha capa son necesarios unos 4000 años”.

LAS BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS (BPA)

De plena vigencia hoy en el país, comprenden un conjunto de de principios, normas y recomendaciones técnicas, aplicables a las diversas etapas de la producción. La aplicación de las BPA tiene por objetivo ofrecer al mercado productos de elevada calidad y asegurar a los consumidores un producto sano e inocuo para el consumo humano, protegiendo el ambiente y la salud de los trabajadores. En cada caso se cuenta con protocolos de trabajo y de evaluación por parte de empresas y auditores o inspectores autorizados.

LA HUERTA BIOINTENSIVA

El manejo de una huerta, ya sea familiar o comercial —mediante el método biointensivo de producción—, busca altos rendimientos vegetales en poca superficie, a partir del uso racional del agua, del suelo y del empleo de abono orgánico, sin el uso de productos químicos, minimizando la contaminación, cuidando el ambiente y atendiendo a la diversificación y rotación de cultivos.La Escuela AgrícolaSan Francisco de Asís, ubicada en Cerrito en Villa Hayes, aplica con éxito este método de producción. Se apoya en varios principios, en la prevención de plagas y enfermedades con productos naturales y plantas repelentes.

CONCLUSIÓN

La idea o modelo de más producción y rendimientos con una mayor sensibilidad ambiental es perfectamente aplicable a la realidad rural del país, en armonía con la producción comercial o intensiva. Pero se hace necesario educar a toda la población en materia de responsabilidad ambiental, entrenar a los jóvenes en el trabajo rural amigable con el medio; contar con una estructura científico-biotecnológica que investigue y en otros casos que adapte los resultados de otros países a la realidad productiva local. De lo contrario, el escenario que se viene para la existencia de los recursos naturales, será muy poco alentador.

(*) Especialista en Comunicación Rural