En el distrito de Yataity del Norte, específicamente en la Compañía María Auxiliadora, ubicada a 210 km de Asunción, la familia Medina dedica parte de sus parcelas al cultivo de azafrán, asociado con especies medicinales y de autoconsumo. En cada rubro existe un planeamiento anual, de manera a planificar para la siguiente zafra.
TRABAJO POSCOSECHA
La semilla es uno de los principales insumos dentro de la producción porque, básicamente, el producto de su germinación es lo que llegará a los principales mercados. En el azafrán, la obtención de semillas se ejecutará tras la cosecha, cuando las plantas estén bien secas. El trabajo concreto consiste en juntar del campo, en una bolsa, aquellas plantas con sus capullos para llevarlos bajo techo a la vivienda. En el lugar, se procederá a golpear la bolsa que contiene las plantas secas, con un mazo liviano, un palo o tronco fino. Esta práctica artesanal es habitual entre pequeños productores que no cuentan con desgranadora y fue transmitida por generaciones para extraer las simientes.
PASO POR LA ZARANDA
Para la separación de residuos se utiliza una zaranda, de tal forma a que queden únicamente las semillas de mayor tamaño. Mediante un ventilador de pie, el operario puede deshacerse de las impurezas de menor peso. Luego un periodo determinado, quedarán únicamente las semillas. La dureza de las semillas impide que se rompan tras el golpe que reciben.
PROYECCIÓN
En el proceso de extracción u obtención de semillas se pueden guardar unos 4 a 5 kg por cada hectárea a cultivar. El productor siempre deberá considerar aquellas simientes que no producen y representan una pérdida. Las seleccionadas deberán almacenarse en un lugar fresco y seco para que no pierdan su poder germinativo, a la espera de la siguiente siembra. Las semillas que se destinen a la comercialización deberán estar limpias, sin residuos.
(*) Productor de azafrán y plantas medicinales
