Debe notar que incluso algunos perros no se llevan bien con otros de su misma especie, y no se refiere solo a la incompatibilidad entre perros y gatos. Depende más bien de la aceptación del uno hacia el otro para llevar a cabo una buena convivencia.
Cada animal posee necesidades propias, más aún cuando se trata de especies diferentes, quizás este sea uno de los motivos por los que los perros no tengan una vida armoniosa con los felinos.
El doctor Hugo Brown, veterinario, indica que la manera en que se realice la introducción del animal como nuevo miembro de la familia en casa es muy importante. El perro y el gato son animales diferentes, por lo que es recomendable conocer las características de cada uno para brindarles la atención adecuada y acompañarles de la mejor manera en su adaptación.
“Recuerde que el gato es un animal independiente y requiere un espacio propio. Necesitará un lugar para afilarse las uñas y una bandeja para hacer sus deposiciones. En cambio, el perro es más sociable, busca cariño y necesita más contacto con sus propietarios. Es aconsejable sacarlo a pasear para movilizarlo”.
El doctor señala que “es posible la convivencia entre perros y gatos, siempre y cuando sea desde un comienzo, es decir, desde que son cachorros, de manera que se críen ‘como hermanos’. Muchas veces los perros que son hembras asumen que son las mamás de los gatos y si es necesario les dan de mamar, de esta manera se logra una unidad maternal única”.
“El panorama ya es distinto cuando se introduce un gato adulto a la casa, porque resultaría difícil lograr la buena convivencia con el perro, por ese motivo se recomienda traer al felino desde pequeño”, alega.
Explica el doctor que “el problema generalmente se da cuando un gato llega a la casa, pues el perro es el que tiene dificultad de adaptarse al nuevo integrante. En cambio, los gatos no presentan inconvenientes cuando los dueños traen un perro al hogar, pues son animales independientes, que manejan la situación, ellos son los que ponen límites”.
Un amo y dos animales
“Debe existir un triángulo cálido entre el perro, el gato y el dueño, para lograr la buena convivencia. Recuerde que puede llevar una semana la presentación entre estos dos animales”, expresa.
Señala el profesional que una vez que ya se reconocen entre sí, el can y el felino deben alimentarse con su propia comida, cada uno deben tener su plato, su bebedero y comidas distintas, adecuadas para su especie. Nunca deberá mezclarlas o utilizar los mismos elementos entre ambos animales.
