En las paredes se aplican tonos neutros que permiten a los propietarios la renovación de su decoración cuando ellos lo crean necesario. La proyección arquitectónica de esta obra consiste en permitir la máxima conexión entre el exterior y el interior de los ambientes.
Desde la entrada principal, al desplegar la puerta pivotante de doble altura, ya se aprecia el jardín interno en que se sembraron las bromelias rodeadas de piedras blancas y marrones, así como otros follajes verdes que forman parte del paisajismo. El pulmón central de la casa es esta área verde y de allí parten las demás dependencias, como la sala, el estar, el comedor, así como la galería.
La idea desde un principio fue lograr el relacionamiento a través del uso de vidrio templado que sirve de muro y al mismo tiempo logra la conexión y también la privacidad de cada espacio.
Los arquitectos José Luis Centurión y Verónica Centurión se encargaron de estudiar hasta el mínimo detalle para obtener este resultado e incorporaron en la construcción nobles y modernos materiales, como el porcelanato, la madera, el vidrio y el mármol.
La propietaria plasmó sus gustos priorizando mobiliario más moderno en áreas como el comedor, el estar y el bar, mientras que para la sala se introdujeron muebles clásicos fusionados con otros más actuales.
En el comedor se aprecian las ocho sillas tapizadas en color beige con tachas en los bordes, así también el sofisticado respaldo en capitoné.
En la galería priman muebles de ratán.
