Lapachos que florecen dejan ver sus copas rosadas en un espacio con incalculable número de plantas. Marta Strubing, paisajista, preserva los árboles existentes que estaban en este lugar que se encuentra cerca de un arroyo. Repuso el pasto en algunos lugares, porque hay mucha sombra y su crecimiento es difícil aquí. Varios frutales se encuentran como nísperos y mangos, con muchas plantas tropicales.
“Cuando hablamos de paisajismo tenemos que entender que hay mucha diferencia con lo que es jardinería que se ocupa del suelo, el abono, en tanto que el paisajista tiene una visión amplia de todo, el paisaje prestado que se observa fuera del lindero y las características del suelo. Además hay que tener en cuenta la plástica de la planta”, asegura la especialista.
A nuestra entrevistada le gusta mencionar los nombres científicos de las plantas, mientras vemos ondas formadas por pasto inglés mini, “Palmeras licualas grandis, de las islas del Pacífico, a las que no les gusta el frío. También hay palmeras, palmitos, pindó, nuestro coco y una planta superexótica, laca, es como la palmera areca, pero el tallo es rojo, muy delicado, ya que no aguanta la temperatura menor a 15 grados. Es una palmera de coleccionista porque no hay en esta zona. Tenemos rastreras de media sombra, Heliconias rostrata, las que usaban las abuelas en los pesebres”, afirma.
También vemos la heliconia, “Aurorae vell, Heliconia kautzkiana, y las que se usan en los jarrones”, que viven entre las piedras gravas, en una tonalidad integrada al entorno, que invitan a descubrir este jardín”.
