En nuestro invierno, las temperaturas deben mantenerse entre 10 y 16 grados centígrados para que el geranio se encuentre a gusto. Procure que las plantas reciban luz abundante, mucho sol, además de buena ventilación, sin exponerlas a corrientes de aire frío.
Riéguelas ocasionalmente, solo lo necesario para evitar que el compost se seque por completo. Continúe recortando las flores y hojas marchitas siempre que sea necesario. Puede que las hojas pierdan su color y los tallos sean amarillentos si la planta permanece en la sombra durante mucho tiempo. El exceso de agua pudre las raíces y oscurece la base del tallo, lo que se incrementa si las temperaturas son muy bajas.
Fotos: Mirtha González Schinini
