“Un jardín sostenible, libre de agroquímicos que contaminan nuestro hogar, diseñado de modo que el uso de los bienes naturales como el agua y el suelo sean ambientalmente correctos y que nos brinde la posibilidad de cultivar algunos alimentos”, agrega.
La experta asegura que hoy la consigna es limitar los grandes espacios dedicados al césped y transformarlos en armoniosos jardines comestibles.
“Para ello, solo es necesario pensar en nuestras hierbas culinarias favoritas, las verduras que nos encantan, así como las flores y especies ornamentales que más nos gustan, y hacer armoniosas combinaciones entre ellas. Estas van a deleitar nuestros sentidos al crear un precioso jardín lleno de colores, aromas y sabores”, comenta.
Menciona la mezcla de flores, hortalizas y hierbas.
Buenas influencias
“Algunas plantas se protegen y tienen influencias beneficiosas entre ellas. La presencia de hierbas culinarias y medicinales con aromas fuertes protegen el jardín comestible de insectos perjudiciales. Además, es tan placentero recoger hojas frescas de alguna hierba como menta o cedrón Paraguay y hacer un delicioso té o preparar un jugo aromático, así como cultivar lechugas, acelgas, espinacas y rúculas para preparar nuestras ensaladas”, dice la ingeniera.
Es buena época
Señala que “en este momento podemos cultivar lechugas criollas, mimosas, morada, crespas, espinacas, brócolis, coliflor, repollo, apio, achicoria, perejil, cilantro, cebollitas, rúculas, rabanitos, acelgas y zanahorias. Otras hortalizas, como el tomate, la albahaca, pimientos, pepinos y zapallos son sensibles a las heladas, de modo que deben tener protección especial”.
