Los kalanchoes se descartan después de la floración con frecuencia, pero no existe razón para que no se les conserve y que florezcan año tras año, solo en primavera y no en invierno.
Después de la floración, corte los tallos de las flores justo encima del primer par de hojas; luego trasplántelos. Riéguelos abundantemente a lo largo de la primavera y el verano, pero permita que el compost se seque entre riego y riego.
Cada cuatro semanas, añada fertilizante líquido al agua. Mantenga su kalanchoe en un sitio bien iluminado, pero no directamente expuesto al sol. Recuerde que el exceso de agua conduce rápidamente a la descomposición de hojas y raíces. Los kalanchoes toleran mejor la falta que el exceso de agua; así que es mejor no regarla demasiado. Si aparecen cochinillas sobre las hojas, quítelas con un pincel mojado en alcohol metílico.
La propagación es por esquejes. Corte la punta del tallo de 10 cm de largo y déjelo secar durante un par de días.
Sumerja las puntas cortadas en hormonas de enraizamiento y plántelo. Mantenga a unos
22 ºC y proteja de la luz hasta que los nuevos brotes comiencen a aparecer.
Algunas especies desarrollan pequeños vástagos en los bordes de las hojas; puede plantarlos, pero a resguardo de la luz hasta que crezcan.
