“La santarrita se reproduce vegetativamente en un sustrato que le sirve de sostén: arena gorda y una pequeña proporción de materia orgánica, que puede ser estiércol, mantillo o humus”, recomienda.
Una vez que se colocan las estacas en las macetas, una botella de plástico o lata recicladas, se tendrá la precaución de hacer unos agujeros en la base. “Tiene que tener buen drenaje porque el exceso de agua puede pudrir las raíces por falta de aireación”, dice. La reproducción se practica en cualquier época, siempre que no haga frío.
La ingeniera refiere que “la planta echa nuevas raíces a los tres meses, y después se puede colocar en plantera o en el suelo. Algunas variedades son trepadoras y otras enanas”.
Se distinguen por sus colores: “las enanas son de color fucsia y lila. Las demás tienen un comportamiento trepador que crece varios metros de altura. En nuestro país por sus condiciones climáticas florece casi todo el año, y se puede podar de la forma que uno quiere en cualquier mes”, dice la experta.
Al podar tiene que tener cuidado porque algunas variedades tienen espinas.
La santarrita “es susceptible a enfermedades e insectos, los ácaros, pulgones y cochinillas”, aclara.
“Se riega día de por medio a dos días, se fertiliza dos veces al año con abono orgánico o productos químicos foliares, triple 15 o triple 20”, puntualiza.
