Muchas veces se podan los árboles, con sierras y otras herramientas, sin conocer la técnica adecuada, y luego se secan y mueren. En esta nota les contamos algunas pautas a tener en cuenta para que la planta sufra menos y crezca sana.
Si la poda no se realiza correctamente, el árbol pierde su apariencia natural, se forman orificios en la rama podada que luego, en contacto con el agua de lluvia, favorecen la aparición de hongos o bacterias, y posteriormente se pudren.
La poda de árboles se debe realizar con una frecuencia mínima de un año, según recalcó el ingeniero forestal Martín Quinteros, lo ideal es hacerlo en el período de reposo vegetativo de las plantas, es decir, a finales del invierno, de manera que luego en primavera y verano se encuentren en período de crecimiento, en el que el árbol pueda tener brotes nuevos, activar su sistema de crecimiento y realizar correctamente la fotosíntesis con la luminosidad y temperatura óptimas.
Fuera de la época
La poda se puede realizar en esta época en los árboles de crecimiento rápido, como inga’i, chivato, sombrilla de playa, tipa, yvyrapytã. Pero recuerde que son más susceptibles y pueden secarse si la poda es incorrecta, explicó el ingeniero agrónomo Germán González Zalema.
Los árboles de crecimiento lento cuyas hojas se caen se podan en invierno, como lapacho, curupayrã y otros.
Algunos árboles como el mango se podan al principio de primavera porque las brotaciones nuevas son sensibles al frío.
Hay plantas de follaje perenne, como los cítricos, que se pueden podar de forma no muy drástica durante todo el año, ya que sacarles la copa a los frutales cítricos es matarlos.
El yvapovõ también es perenne y se puede podar, para que entre luz. Recuerde que existen distintos tipos de podas, las que son de equilibrio, de limpieza y de fructificación.
Cuando los árboles tienen rajaduras o heridas por los vientos, la rama puede tener problemas; allí hay que hacer una poda para retirar las astillas. El corte debe ser lo más perpendicular posible.
Cuando las ramas son muy gruesas hay que pensar si vale la pena podarlas en este momento ya que son más difíciles de cicatrizar. Pueden quedar orificios que son aprovechados por otras plantas que pueden crecer allí y ahogar más tarde a ese árbol.
La realización de la poda en los árboles se debe realizar desde que son pequeños, a fin de que adquieran una forma ideal y no causen accidentes, ni obstruyan los cables del tendido eléctrico.
Es importante que para la poda de los árboles de los patios se piense en levantar la copa unos 6 metros aproximadamente de manera que brinde sombra, posea un buen aspecto paisajístico, no afecte la circulación de las personas y permita el crecimiento del césped.
Proceso de curado
Cuando finaliza el corte de las ramas debe aplicar una preparación para curar la herida.
- Una opción consiste en una mezcla de aceite de linaza con oxicloruro de cobre (que se vende como pintura), hasta obtener un color azulado; posteriormente pinte, con ayuda de un pincel, en la herida dejada por la poda.
- Otra preparación es el caldo bordelés, en el que se mezclan 80 gramos de sulfato de cobre y 300 gramos de cal hidratada, en 20 litros de agua. Revuelva y pinte en el lugar del corte para evitar el ingreso de bacterias.