Un parásito es aquel ser vivo que vive y se nutre a expensas de otro ser vivo, sin aportar ningún beneficio a este último.
El parásito más encontrado en las patas de los perros es el comúnmente conocido como “pique” (tunga penetrans).
Se trata de una pulga, cuya hembra se aloja en la epidermis, en una cavidad excavada por ella, alimentándose de esta. Produce unos 100 huevos a lo largo de dos semanas y muere posteriormente. Los huevos maduran en el suelo en tres o cuatro días y, tras varios estados larvarios, se transforman en adultos fértiles.
Las condiciones climatológicas también influyen en la presencia de los parásitos en animales. Por ejemplo, las pulgas viven en suelos cálidos, secos y arenosos, por lo tanto, las épocas del año en que se registran temperaturas de moderadas a altas es posible ver casos de infestación en perros con una mayor frecuencia.
En los perros las infestaciones por “pique” se producen principalmente en las “almohadillas”, lo que correspondería a las palmas y plantas de los miembros. Se observa una estructura esférica, semienterrada en la almohadilla, generalmente no produce dolor y discreto escozor, es de color amarillento o verdoso con un punto oscuro en el centro.
La especie de “pique” que afecta a los perros es la misma para otros mamíferos como para las personas.
Es importante inspeccionar las patas del perro principalmente durante el verano y luego de salidas al campo. Las infestaciones no suelen ser por uno o dos parásitos, sino por un gran número de ellos, por lo tanto, es aconsejable la visita al veterinario.
El tratamiento se hace a través de la apertura de la cavidad que contiene al parásito y la limpieza con pinzas o cureta, seguido de aplicación de pomada antibiótica. El tratamiento sistémico con antiparasitarios como la ivermectina ha demostrado pobres resultados.
Asesoró: Silvio Cuevas, veterinario.