Agrega que si se dejan estos productos al alcance del animal y este –en especial si se trata de un cachorro– en su naturaleza curiosa desea explorar, lo ingerirá. Se trata de una de las situaciones más comunes por lo que ocurre este accidente.
“Este problema también es común luego de las fumigaciones, es decir, cuando la mascota ingresa al área tratada antes de lo recomedable. Otra de la causa más común es cuando los baños medicados contra pulgas y garrapatas no se realizan de la manera correcta o con la dosis adecuada, por lo que los perros llegan a lamer el producto que se está utilizando”, resalta.
La doctora comenta que los dueños deberán estar en alerta ante los primeros síntomas, que pueden ser distintos de acuerdo al tóxico, sin embargo, los signos más comunes son: salivación excesiva, desorientación, vómito, diarrea, problemas respiratorios, etc. Si sospecha que el animal está intoxicado, intente identificar el producto ingerido y llevarlo de inmediato al veterinario.
