El Ing. Agr. Germán González Zalema dice que la mayoría de las flores en nuestro país son de otoño, invierno hasta primavera, y aconseja preparar el suelo con abundante materia orgánica, humus de lombriz o compost. “Se usa de uno a dos kilos por metro cuadrado, se mezcla con la tierra y ahí se cultivan las plantas, las que darán flores más adelante”.
El trabajo se simplifica cuando visitamos los viveros y adquirimos los plantines, “puede ser engorroso preparar una planta para la siembra. En los viveros se les tiene en un ambiente diferente con el aire atrapado, y no tienen la luz directa del sol”. Muchos se quejan de que sus plantas no tienen el mismo aspecto que tenían cuando estaban en el vivero, y esto se debe a que no se respetó su nivel de luz por ejemplo. Si esas plantas estaban a pleno sol y se las coloca debajo de un árbol, a la sombra sentirán ese cambio, también hay que controlar el viento que seca la tierra con facilidad, mientras que en el vivero se mantiene la humedad y el aire, y eso influye en el vigor de las plantas”.
La elección de las flores se hace dentro de una gran variedad, que depende del gusto y del diseño del jardín, hay muchas posibilidades porque en esta época se pueden cultivar a pleno sol.
“El kalanchoe pertenece a una especie acuosa y no pierde fácilmente el agua, no es muy exigente en riego, sin embargo, otras lo son más, como flor de nieve y azulina. Las impatiens requieren algo de sombra para que duren más, en esta época otoñal. Si están junto a un muro al norte le da sombra, mientras que al sur no tiene gran efecto sobre la planta, mientras que la arcilla de los ladrillos vuelve más alcalinos los terrenos, cosa que no le gusta a las azaleas, las camelias y las hortensias, estas incluso cambian su coloración. Los rosales necesitan pleno sol desde la mañana hasta la tarde”.
