La novia lució un vestido en corte sirena completamente bordado en pedrería de forma artesanal y guipur en las puntas.
Los nuevos esposos recibieron a familiares y amigos en el patio del templo, que fue ambientado para la ocasión con luces y flores naturales, además de elementos campestres y antiguos. Se prepararon centros de mesas personalizados para cada invitado.
Los presentes compartieron un brindis con bocaditos dulces y salados variados, a la luz de las velas y pequeñas luces colgantes, dando un toque idílico al evento.
