Los labriegos piden mejor precio y la reparación de los caminos para agilizar la cosecha. De los cincos molinos que existen en el departamento del Guairá, dos comenzaron a operar. La melera de la zona de Boquerón, el de menor porte, y la Azucarera Paraguaya SA (APSA), que es la que más materia prima suele acopiar, ya están en pleno funcionamiento.
Próximamente se espera que trabajen también la azucarera de Villarrica, la alcoholera de Mauricio J. Troche de Petropar y la azucarera Iturbe SA, que hasta ahora está envuelto en problemas financieros.
La caña dulce hoy es el rubro más importante de la zona y a la vez el más golpeado debido al bajo precio. Se estima que en la zona existe un poco más de 10.000 hectáreas cultivadas. El año pasado no se llegó a cosechar el 40 por ciento de la producción, la no entrega y el bajo precio perjudicaron muy fuertemente en la región.
El precio aún no se estableció en forma definitiva, oscila entre G. 120.000 y G. 150.000 por cada tonelada. Petropar anunció que pagaría G. 170.000 por cada tonelada.
Sin embargo, el mayor problema que un sector de los productores tiene es que se le adeuda aun por la entrega de caña de azúcar del año pasado, especialmente la Azucarera Iturbe. Al respecto, el productor Francisco Fretes, de la Colonia Yro’ysã, lamentó que las autoridades no estén mejorando los caminos para que se facilite el traslado de la materia prima hasta los centros de acopio.
“Las autoridades locales prometieron que los caminos estarían en buenas condiciones para la época de cosecha y eso no está ocurriendo”, dijo Fretes.
En cuanto al precio, manifestó que con la disminución del ingreso de azúcar de contrabando se puede repuntar el sector y de esa manera mejorar la paga a los labriegos.
