El trabajo consiste en el adiestramiento de los productores en la preparación de abono orgánico con materia prima de la finca.
Además, realizaron análisis de suelo para medir la fertilidad y la siembra de abono verde.
En la primera etapa del proyecto, los productores fueron capacitados por un profesional colombiano, el Ing. Ricardo Montoya. Recibieron instrucciones sobre la forma correcta de extracción de la tierra para análisis de suelo, entre otras tareas.
Los abonos verdes, como la avena negra y el nabo forrajero, fueron sembrados en las parcelas en forma asociada con cultivos de mandioca y poroto. En otras fincas fueron sembrados en la totalidad de las superficies disponibles.
Pablo Martínez, miembro del comité de productores San José, dijo que se dieron cuenta de que al cuidar el suelo con abonos, el rendimiento de los cultivos es mayor. “Nos da mucha alegría ver cómo crecen los abonos verdes que hemos sembrado”, expresó.
La avena negra es también una alternativa para alimentar animales durante el invierno. Se puede segar y secar para tener como reserva, además mantiene y mejora la sanidad del suelo disminuyendo la población de hongos y bacterias.
En cuanto al nabo forrajero, tiene un rendimiento de masa verde de 25 a 80 toneladas por hectárea y de tres a diez toneladas una vez segadas y secas. Es de rápido crecimiento, presenta buena cobertura del suelo, permitiendo óptimo control de las malezas, explicó Pablo Martínez.
