Reliquia es olvidada por el Estado

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El oratorio San Roque, ubicado dentro del cementerio de la ciudad de Caazapá, se está cayendo a pedazos. Las paredes de adobe se están resquebrajando y el techo que cuenta con cielo raso de tacuara es afectado por termitas.

CAAZAPÁ (Antonio Caballero, corresponsal). Según los datos, el oratorio San Roque de Caazapá es un patrimonio cultural y religioso, reconocido como tal por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), pero está abandonado totalmente por estas instituciones.

En agosto de 2012 comenzó el trabajo de recuperación del oratorio con el cambio del cielo raso de tacuara que lleva tejas coloniales. Según los datos, el Gobierno departamental en esa época a cargo de Celso Troche entregó G. 60.000.000 a la Asociación de Museo Fray Juan Bernardo de Caazapá, presidida por Miriam Dávalos, para los trabajos de restauración del edificio histórico.

Sin embargo, Óscar Báez, un poblador caazapeño, aseguró que hace un año paralizaron los trabajos en el oratorio y que urge seguir con la recuperación.

Relató además que la imagen de San Roque que se encontraba en el retablo del oratorio fue robado hace varios años. Las autoridades policiales y fiscales nunca hicieron nada para recuperar la imagen y que el único medio de comunicación que publicó la imagen de San Roque fue ABC Color, mediante fotos tomadas por el periodista Javier Yubi y que esa foto sería importante para la investigación y la búsqueda.

Por su parte, el gobernador de Caazapá, Avelino Dávalos (ANR), al ser consultado sobre el tema, indicó que está en la agenda de la institución y que en breve transferirá dinero para la Asociación de Museo Fray Juan Bernardo para la culminación de los trabajos. La obra está a cargo de la arquitecta Blanca Amaral, especialista en restauraciones de edificios antiguos. En tanto que el MOPC y el MEC indicaron que no cuentan con presupuesto para la restauración.

Según los datos, el oratorio es el único que queda en pie en la zona de influencia del “ río de la Plata” de la época de los Franciscanos. Solamente el campanario que originalmente era de madera fue reemplazado por otro de material cocido hace unos 30 años.