En el 2009, el alemán Henri Robert Strampe cavó un pozo de 50 metros en su propiedad, ubicada sobre la Ruta XI Juana María de Lara. Desde entonces, la fuente del vital líquido no disminuye su capacidad, ni en las peores épocas de sequía.
Strampe aprovecha la buena cantidad de agua para desarrollar su propia red de distribución de agua potable. La presión que ejerce es sorprendente y solo un geólogo podría explicar la razón.
El alemán calificó el hecho como una bendición de Dios. En las adyacencias del pozo fue colocado un cartel que en idioma alemán señala: “Pozo para Jesucristo. Para uso familiar. Es felicidad”.
Strampe manifestó que el agua es la mejor que haya probado.
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En el mismo predio donde está la fuente, Strampe, que hace 15 años reside en el lugar, preparó un sitio para su “descanso eterno”.
