No puede ser que una ciudad como Coronel Oviedo, con más de 120.000 habitantes y con uno de los movimientos comerciales más importantes del país, tenga que sufrir y soportar, diariamente, minuto a minuto, hora a hora, la falta del vital líquido.
Los barrios altos, como el “balcón ovetense” 12 de Junio –donde está instalado el tanque de la Essap–, parte del barrio Azucena, Centro, San Miguel, el Cruce Internacional, Conavi, San Juan, Capitán Roa, Costa Alegre y General Díaz, entre otros, a partir del mediodía ya no reciben el agua potable. Los usuarios tienen que arreglarse de cualquier manera, ante la escasez del vital líquido por las falencias de la cuestionada Essap.
Los usuarios seguirán plagueándose, gritando y manifestándose. ¿Acaso esa es la solución? Está visto que las medidas de protestas son muy importantes, pero, en definitiva, queda siempre en el oparei o en el “compromiso de que se va a solucionar el problema”. Se firman acuerdos y las partes, especialmente los representantes del Estado, “prometen dar respuestas inmediatas”.
Sin embargo, al día siguiente, luego de la destacada y publicitada movilización ciudadana, hasta parece un propósito, la falta de agua empeora y los cortes son más prolongados. Inclusive, sin dar aviso por los medios que correspondan, deciden cortar la provisión del agua, aunque la temperatura esté superando los 40 grados de calor.
Los sucesivos responsables de la Essap, a nivel regional y local, siempre adjudicaron la escasez de agua a problemas en la planta de tratamiento y de bombeo del río Tebicuarymí. También al caño aductor que transporta el líquido desde la planta de tratamiento hasta Coronel Oviedo.
Si realmente los problemas se originan en estos sitios, ¿por qué no lo solucionaron montando un sistema de distribución nuevo? Si los motores de la planta ya no funcionan, ¿por qué no se reparan o compran motores nuevos? Con estas excusas se engaña a los usuarios ovetenses, que no tienen alternativa más que soportar la calamitosa falencia de la aguatera estatal.
Esto ocurre por la despreocupación e inutilidad de nuestras autoridades locales y regionales. Ellas cuentan con tanques o pozos artesianos para no sufrir la falta de agua. Entonces, ¿para qué preocuparse de los problemas de la población?
Este inconveniente no tiene viso de solución porque no contamos con políticos capaces de luchar para acabar con tanto abuso. Tenemos que volver a excavar pozos en nuestras casas para tener agua en este invierno y prepararnos para la próxima temporada veraniega. Esa es una solución, para no seguir dependiendo de la Essap.
La pésima provisión de agua en Coronel Oviedo y en otras ciudades del departamento de Caaguazú es una clara muestra de la terrible ausencia de autoridades locales y regionales. Se carece de políticos que tengan la suficiente valentía para defender los intereses de la población.
Los habitantes de Coronel Oviedo y de muchas ciudades del interior de nuestro querido Paraguay no tienen representantes que puedan defenderlos de los abusos de los responsables de instituciones estatales, especialmente de la Essap, que debe proveer un servicio tan importante como el suministro del vital líquido. Si esta situación no cambia, los ciudadanos seguirán viendo frustrado uno de sus derechos fundamentales.