Frigo Chorti es una de las líneas de producción de la cooperativa Chortitzer Limitada. Su gerente, Randy Ross Wiebe, destacó que cuando llegaron sus antepasados al Chaco en el año 1927 no tenían la intención de dedicarse a la ganadería, sino a la agricultura, rubro en el que trabajaron varias generaciones.
La zona era inhóspita, situación que les hizo imposible limitarse a un solo rubro; fue entonces que comenzaron a fijarse en la ganadería.
Como no había forma de abrir los montes, comenzaron a producir en estancias comunitarias en los campos con pasturas naturales, sin cercos ni alambrados, cuidando el hato con troperos, hasta la década del 60. Fue en este tiempo que la primera topadora llegó al Chaco, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La implementación de la maquinaria ayudó a plantar otro tipo de pastura y cavar tajamares, siendo en la época toda una revolución, mencionó Wiebe.
“Los que conocen de carne saben que la mejor carne paraguaya viene del Chaco, esto por la composición de minerales tan especial de la zona; la carne chaqueña tiene un sabor y calidad diferente y hay mucho potencial todavía”, enfatizó.
La cooperativa tiene diferentes programas para apoyar a sus socios, que comienza desde la adquisición de terrenos facilitando el financiamiento y también para la infraestructura. Además, ofrece programas de asesoramiento en la producción y en la genética.

Frigo Chorti tiene actualmente una cadena bastante integrada, entre los asociados hay un hato de 560.000 animales, pero también hay compra de ganado para surtir la cadena. Se exporta el 60% y el 40% queda para la distribución a nivel nacional, dijo Wiebe.
El frigorífico faena un promedio de 700 animales por día y en unos meses, cuando termine sus ampliaciones, aumentará a 1.200 animales.
“Cada vez hay más exigencias que cumplir y en eso nos basamos para hacer la producción sostenible a nivel de medio ambiente y a nivel económico. No queda otra que valorar la perseverancia de los pioneros que llegaron al monte y aguantaron, los primeros 40 años fueron de supervivencia y hay que valorar el esfuerzo que tuvieron y la solidaridad para sobrellevar esos difíciles años aquí en el Chaco”, finalizó Wiebe.

