Durante más de cinco décadas, el principal aporte de Inmobiliaria del Este ha sido democratizar el acceso a la inversión inmobiliaria. A través de la financiación directa, miles de familias paraguayas pudieron acceder a un terreno propio y convertir un sueño de largo plazo en una posibilidad concreta. Para Eduardo Quiroga, gerente general de la firma, el desafío trasciende la venta de inmuebles: se trata de generar patrimonio, seguridad y oportunidades.
El impacto también se refleja en la transformación de las comunidades. Cada urbanización moviliza viviendas, comercios, servicios e infraestructura, además de activar una cadena de valor integrada por trabajadores, proveedores, profesionales, municipios, escribanos, entidades financieras y pequeñas empresas.
“Donde llega una urbanización aparecen nuevas viviendas, comercios, servicios e infraestructura que dinamizan las comunidades”, señala Quiroga, al destacar que esta capacidad de transformar territorios constituye uno de los mayores orgullos de la empresa.
Una presencia extendida
Los resultados permiten dimensionar esa trayectoria. La compañía desarrolló más de 1.000 urbanizaciones, comercializó más de 155.000 terrenos y cuenta con presencia en más de 90 ciudades del Paraguay. Detrás de cada proyecto existe una actividad económica que se multiplica y genera oportunidades para distintos actores.
El ejecutivo considera que el impacto más relevante es el de largo plazo. La inversión permanente en nuevas reservas de tierra y proyectos inmobiliarios permite acompañar el crecimiento ordenado de las ciudades y generar confianza para que familias e inversionistas continúen apostando por el país.
Quiroga observa un escenario favorable para Paraguay, sustentado en la estabilidad macroeconómica, una población joven, disponibilidad de tierra, ubicación estratégica y mayores inversiones en infraestructura. A ello suma un factor decisivo: la capacidad de los paraguayos para progresar mediante el trabajo y construir patrimonio.

Nuevas demandas y negocios
La estrategia de crecimiento responde a la existencia de oportunidades en distintos segmentos. La demanda proviene tanto de quienes buscan su primer terreno como de quienes desean invertir en departamentos, barrios cerrados o espacios corporativos.
El mercado, además, atraviesa una transformación impulsada por nuevas rutas, el crecimiento de ciudades intermedias, la llegada de capital extranjero y la incorporación de tecnología. En este contexto, la compañía busca mantener su protagonismo mediante nuevas propuestas, sin perder la confianza y cercanía construidas durante décadas.
Uno de los principales hitos de esta evolución fue el paso de una empresa enfocada en loteamientos a una desarrolladora inmobiliaria integral. El cambio permitió incorporar edificios de departamentos, barrios cerrados, desarrollos corporativos y productos innovadores, en respuesta a las nuevas necesidades del mercado.
Otro momento relevante es la mudanza de la Casa Central, desde el centro de Asunción, hacia el eje corporativo, en Lynch Center, dentro del Espacio IDESA, sobre la avenida Madame Lynch, cerca del superviaducto y del Parque Ñu Guasu. Para Quiroga, este traslado representa un hito que acerca la empresa a sus clientes, sus productos y una zona de creciente actividad.
Una visión de largo plazo
La pertenencia al Grupo AZETA también marca la identidad de la compañía. Según Quiroga, formar parte de un grupo con ocho décadas de trayectoria implica compartir valores como la confianza, el compromiso con Paraguay, la inversión permanente y la búsqueda de la excelencia.
Asimismo, supone honrar el legado de los hermanos Zuccolillo y, particularmente, de Aldo Zuccolillo, fundador del grupo, cuya visión empresarial estuvo vinculada a la construcción de compañías con perspectiva de largo plazo. “No crecimos al margen del país: crecimos con él”, resume Quiroga al describir la relación entre la historia de la empresa y la evolución nacional.
El gerente general destaca que uno de los mayores méritos del Grupo AZETA fue concretar una transición generacional sin perder los valores de origen. Esa continuidad se refleja en nuevas inversiones, innovación y generación de empleo.
