Sportivo Trinidense sacó su mejor versión y logró remontar un resultado adverso para tumbar a Cerro Porteño con un triunfo 2-1 que se ajustó al trámite del juego. El marcador aleja al Ciclón de la pelea por el cetro del Clausura y al guapo Triqui lo coloca a solo tres unidades del puntero Libertad.
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Trinidense sumó su tercer triunfo consecutivo sobre Cerro Porteño en el año, de los cuatro partidos disputados entre ambos. En este 2026, el estratega José Arrúa fue mucho mejor en el campo que los entrenadores que pasaron por Cerro Porteño.
Esta tarde-noche, en particular, el panorama no fue alentador para el Triqui, que apenas a los seis minutos del inicio ya estaba en desventaja. Pablo Vegetti apareció para adelantar a Cerro Porteño en el marcador.
Parecía encaminada la victoria azulgrana, pero la Cruz Amarilla no se dejó estar y fue a buscar la paridad de forma aguerrida, aunque con orden. Hasta que llegó la oportunidad después de una presión de Nelson Gauto, quien se adelantó a Mateo Klimowicz.
El argentino se “durmió” al intentar despejar, Gauto ganó la disputa y el balón quedó para Tobías Morínigo, quien giró dentro del área y estableció la paridad a los 24 minutos.
No hubo mucho más en el primer tiempo y ambos equipos se fueron al descanso sin sacarse ventaja.
En la segunda etapa, Gustavo Costas mandó directamente a Blas Riveros al campo para encontrar juego por el sector izquierdo, pero el zurdo no pudo cambiar demasiado la historia de un Cerro Porteño que necesita reinventarse.
Porque este Cerro no encuentra las formas de mantener ni de conseguir resultados positivos. Jugadores como Agustín Almendra, Juan Manuel Iturbe y Gastón Giménez terminaron siendo más una carga que una ventaja deportiva, porque literalmente caminan en la cancha y así es muy difícil.
Tan complicado es el panorama que un equipo con menos recursos, pero con más corazón y ganas, como el Triqui, terminó imponiéndose. Trinidense llegó a la ventaja tras otro descuido de Cerro Porteño en un tiro de esquina.
Agustín da Silveira quedó completamente solo y concretó un cabezazo prácticamente sentado para marcar el tanto del triunfo y completar la remontada.
Bien por Trinidense y bien por José Arrúa, que no se achicó, apostó por variantes ofensivas y demostró que tuvo lectura del partido y supo qué hacía falta para dar el golpe. Lo consiguió y terminó amargando la noche de Cerro Porteño en el estadio Luis Salinas de Itauguá.
