Así lo explica Ricardo Steffen, maestro cervecero de la Compañía Cervecera Asunción, quien sostiene que la cerveza fue concebida bajo un principio rector: alcanzar “el equilibrio perfecto entre intensidad sensorial y ligereza”.
Desde su desarrollo, cada decisión en formulación respondió a un diseño técnico preciso orientado a lograr una experiencia refrescante sin renunciar a identidad.
“En formulación utilizamos maltas de alta eficiencia, junto con un esquema de maceración orientado a maximizar fermentabilidad y atenuación. Esto permitió reducir extracto residual sin comprometer estabilidad ni carácter”, detalla Steffen, al describir la arquitectura de Munich Ultra.
El especialista subraya que el perfil de lúpulos fue cuidadosamente calibrado para obtener “un amargor limpio, moderado y elegante, que aporte estructura, sabor y aroma”, mientras que la fermentación se realiza con levadura lager seleccionada por su comportamiento estable y perfil neutro, garantizando una cerveza con carácter y altamente refrescante.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
“No se trata de simplemente reducir, sino de balancear, y el resultado es una cerveza técnicamente precisa, moderna y armónica. Munich Ultra representa ingeniería cervecera aplicada al equilibrio”, afirma.
Uno de los mayores retos fue, precisamente, sostener la identidad sensorial dentro de un perfil ultra ligero.

“El principal desafío fue mantener identidad en un perfil ultra ligero”, reconoce el maestro cervecero.
Para ello, el cuerpo fue trabajado mediante un control riguroso del extracto residual y de la fracción proteica soluble, evitando una sensación acuosa en boca.
En paralelo, el nivel de amargor (IBU) se ajustó para aportar tensión sensorial sin generar persistencia excesiva, mientras que la carbonatación fue “ligeramente optimizada” para potenciar frescura y vivacidad.
“Cada variable fue ajustada buscando coherencia entre percepción aromática, textura y percepción en boca. Ese balance es lo que define a Munich Ultra como ‘El equilibrio perfecto’: una cerveza ligera, pero con presencia definida”, enfatiza.
Desde el punto de vista estructural, Steffen marca una diferencia clara respecto a una lager tradicional.
“Munich Ultra presenta menor extracto residual y una sensación en boca más limpia y refrescante. Su perfil aromático es más contenido y moderno, privilegiando frescura por sobre intensidad maltosa”, explica.

A diferencia de estilos lager con mayor cuerpo y protagonismo de malta, esta cerveza fue diseñada con una arquitectura orientada a la armonía entre sabor y ligereza.
“No es una reducción de estilo, sino un diseño específico orientado al equilibrio”, aclara, destacando que se trata de una redefinición conceptual más que de una simplificación técnica.
La consistencia del producto, especialmente en cervezas de perfil ligero, donde cualquier variación resulta perceptible, implica un control industrial exhaustivo.
“Ese es el gran desafío en la producción de cervezas de perfil ligero. Cualquier pequeño desvío en el proceso puede generar variaciones de sabor y aroma”, señala.
Por ello, el proceso se rige por monitoreo permanente de variables críticas durante la maceración y fermentación, seguimiento de densidad, atenuación y estabilidad microbiológica, además de la validación final de cada lote por paneles de degustadores entrenados.
“El equilibrio no es casual. Es el resultado de disciplina técnica y control industrial”, resume.
Por ello, la respuesta del mercado ha sido ampliamente favorable. “Munich Ultra presenta un crecimiento en la participación de mercado muy por encima del esperado”, afirma Steffen, quien destaca que la marca logró transformar una categoría inicialmente de nicho en una opción mainstream, conectando con consumidores que buscan frescura, moderación y calidad técnica sin resignar sabor.
