Metalúrgica paraguaya busca consolidar su expansión

José Huidobro, presidente del Centro de Industriales Metalúrgicos del Paraguay.
José Huidobro, presidente del Centro de Industriales Metalúrgicos del Paraguay.Archivo, ABC Color

Con un crecimiento del 11,7% en 2025 y una proyección de más de US$ 220 millones anuales en inversiones en infraestructura energética, la industria metalúrgica paraguaya busca consolidarse como motor del desarrollo industrial. En entrevista con José Huidobro, presidente del Centro de Industriales Metalúrgicos del Paraguay, el sector destaca avances, desafíos y oportunidades en el marco del Día del Metalúrgico.

La industria metalúrgica atraviesa un momento clave en Paraguay, marcado por cifras de crecimiento, inversiones en tecnología y un proceso de consolidación institucional que busca posicionar al área como uno de los pilares del desarrollo productivo del país.

Uno de los avances más relevantes para la industria fue la promulgación del Decreto N.º 2522/2024, que establece como política del Gobierno Nacional el impulso a la industria metalúrgica paraguaya. Esta normativa representa, según explicó Huidobro, el resultado de un proceso sostenido de articulación institucional que logró instalar en la agenda pública la importancia estratégica del sector.

El decreto fija un marco orientado a fortalecer la producción nacional y a consolidar cadenas de valor locales. En ese sentido, el Poder Ejecutivo instruyó a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) a priorizar la adquisición de productos de la industria metalúrgica nacional en sus procesos licitatorios vinculados a proyectos estratégicos de infraestructura energética, como la provisión de torres de transmisión.

Para el titular del gremio, este paso marca un cambio relevante en la política industrial paraguaya. “Las compras públicas deben concebirse no solo como procedimientos administrativos, sino como herramientas de desarrollo productivo que fortalezcan las capacidades nacionales y generen empleo”, sostuvo. El objetivo, agregó, es avanzar hacia una política de demanda estratégica del Estado que contribuya a dinamizar la economía y a mejorar la competitividad de la industria local.

Colaboración público-privada para elevar la competitividad industrial

Desde el CIME se impulsa una agenda de colaboración público-privada para que el sector alcance su máximo potencial. Huidobro explicó que el gremio trabaja en tres frentes: i) fortalecimiento del marco normativo, ii) promoción de certificaciones de calidad y iii) reducción de costos productivos.

En el plano normativo, junto al Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN) se promueven estándares de calidad y normas de cálculo para productos metalúrgicos, además del uso de las compras públicas como motor de desarrollo industrial. También se avanza en la profesionalización del capital humano en alianza con instituciones de formación técnica, gremios empresariales y empresas privadas.

Otro factor clave es el acceso a insumos. Mediante el Régimen de Materia Prima, gestionado con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), las empresas pueden importar insumos con arancel cero, mejorando la producción y fomentando la industrialización.

En paralelo a la formación del talento humano, está la innovación tecnológica. El CIME impulsa programas de capacitación en nuevas tecnologías, alianzas con proveedores de maquinaria de última generación y proyectos de cooperación con instituciones académicas. El objetivo es que las pequeñas y medianas empresas metalúrgicas puedan acceder a procesos automatizados, tecnología de corte láser, soldadura avanzada y control numérico computarizado, herramientas fundamentales para competir en mercados internacionales.

Además, el gremio fomenta la asociatividad entre empresas para que puedan encarar proyectos de mayor escala y compartir costos de inversión tecnológica.

Metalúrgica en alza

Las cifras acompañan este proceso. Según datos del Banco Central del Paraguay (BCP), el sector metalúrgico cerró el año 2025 con un crecimiento del 11,7%, posicionándose como el de mayor expansión dentro de la economía nacional. Este desempeño confirma el rol del rubro como dinamizador de la actividad productiva y como generador de valor agregado.

Además, el sector lidera el uso del Régimen de Materia Prima con una participación del 49,9%, lo que evidencia el nivel de inversión realizado por las empresas privadas en plantas, tecnología y procesos industriales.

De acuerdo con Huidobro, este crecimiento también está relacionado con la capacidad de la industria local para sustituir importaciones. Actualmente, el país importa grandes volúmenes de autopartes, piezas para maquinaria pesada y equipamiento eléctrico que podrían fabricarse localmente bajo estándares internacionales. En ese contexto, el dirigente gremial considera que existe un amplio potencial para ampliar la producción nacional en segmentos como autopartes, maquinaria agrícola y equipamiento eléctrico para industrias, edificios y plantas productivas.

También se observa una oportunidad en el Régimen de Maquila de exportación, que permitiría insertar piezas metalúrgicas paraguayas en cadenas de valor globales, especialmente en la industria automotriz de países vecinos.

La industria metalúrgica señala demoras en compras públicas

El principal desafío identificado por el sector se encuentra en el ámbito de las compras públicas. Según explicó el presidente del CIME, los procesos de adjudicación suelen extenderse en el tiempo, lo que retrasa la implementación efectiva de políticas orientadas al desarrollo industrial. A pesar de la vigencia del Decreto N.º 2522 desde septiembre de 2024, la industria local aún no ha concretado la entrega de torres de transmisión a la empresa estatal de energía, lo que evidencia la necesidad de una coordinación más eficiente entre las instituciones involucradas.

Para el sector, el potencial de crecimiento existe, pero su materialización dependerá de la articulación entre el Estado, el sector privado y el sistema financiero. La confianza en la producción nacional y el acceso a créditos de largo plazo son factores considerados clave para impulsar una industrialización más sólida.