“En los locales, el ambiente que predomina es muy jovial, y creo que el tipo de producto que vendemos es el motivo. El desafío principal es la venta informal. En algún momento, tiene que cambiar eso, y se nos tiene que controlar a todos por igual”, opina.
Doña Chipa ofrece el chipá tradicional argolla, el tradicional con cuatro quesos y el chipá pirú.
“Aún hay mucho mercado por explorar en el Paraguay, así como también hay zonas que están saturadas. Hay que saber identificar. Nosotros, al ser ‘minuteros’, tuvimos que compartir mercado con el boom de locales gastronómicos de los últimos años, pero la situación hoy día está mucho más asentada y fueron quedando los locales gastronómicos más sólidos y validados por los consumidores”, indica.
Doña Chipa fue consolidándose gracias a los colaboradores, a la calidad de los productos y a los clientes, porque desde el principio tuvo claro que las recetas deben ser sobresalientes.
