Para satisfacer la demanda global se necesita duplicar la producción de este grano a 2050, según el ingeniero agrónomo mexicano Ernesto Cruz González, agricultor y referente internacional que logró la hazaña de 44,04 toneladas por hectárea.
Habló en Innovar 2026 de alto rendimiento en este cultivo y llenó el auditorio con interesados en el rubro.
En su charla Caminando hacia el alto rendimiento del maíz, el destacado conferencista compartió su experiencia con el público en el manejo integrado de cultivos, nutrición vegetal y fertilidad de suelos.
Destacó, además, las megatendencias en la agricultura actual, signada por la demanda cada vez mayor de calidad e inocuidad por parte del consumidor.
Se refirió al mercado global, que es igual a una competencia global, pero que está muy distorsionado por subsidios no estandarizados y el cambio climático que trae nuevas plagas, menos tierra y desastres naturales, con temperatura y distribución de lluvia muy distintos a tiempos anteriores.
La revolución tecnológica en toda la cadena agrícola, la integración a escalas y los sistemas de producción ambientalmente amigables también forman parte de las megatendencias citadas.
Al tiempo de mencionar que, según la FAO, en 25 años el mundo necesitará un 60% más de alimentos, refirió que ello se hará con menos tierra y agua, y más plagas y malezas.
“El consumo de maíz está creciendo más rápidamente que el rendimiento. Para satisfacer la demanda global vamos a necesitar duplicar la producción de maíz a 2050”, refirió el experto.
Alto rendimiento
Como objetivos y compromiso sectorial de la empresa a la que representa, Cruz González destacó la consolidación del rol de líderes de productividad, rentabilidad, calidad y sustentabilidad en campos propios, además de convencer con el ejemplo y masificar el alto rendimiento de maíz, con eficiencia, rentabilidad y calidad.
Se dirigió directamente a los presentes y les consultó acerca de dónde se veían, qué querían lograr y hasta dónde anhelaban llegar, ya que el alto rendimiento es una actitud ante la vida y los mismos productores se ponen sus límites.
A renglón seguido citó los nuevos paradigmas que son los ejes actuales de producción: rentabilidad, calidad y sustentabilidad.
“El verdadero costo a bajar es el de tonelada producida, no el costo por hectárea. Mejorar el ambiente no es un discurso holístico, sino una forma de vida; mientras que el alto rendimiento es algo por lo que deben estar dispuestos a trabajar y aprender todos los días”, enfatizó entre sus sugerencias.
Agregó que el agricultor rentable es aquel que produce más toneladas por hectárea con menor costo unitario e incrementa la fertilidad de su suelo. Por otra parte, para mejorar la eficiencia agrícola recomendó trabajar por una meta de rendimiento; conocer y solucionar las limitantes de cada precio, construir fertilidad de suelos y mejores prácticas de manejo, además de sistemas de producción ambientalmente amigables.
