ITÁ, departamento Central (Antonia Delvalle, corresponsal). El párroco de este distrito, presbítero Jorge Marcial Sotelo, señaló que todos los temas tratados durante el novenario están enfocados en el lema de la festividad, que es “Lo reconocieron al partir el pan”. Es la eucaristía, comunión con Dios y los hermanos, propuesto para este año por la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), dijo.
El cura instó a los fieles a confiar en la intercesión de San Blas ante el Señor Todopoderoso para que pueda librarnos de todo mal, de toda enfermedad.
Instó a que realmente se pueda vivir la fiesta eucarística con gozo, con alegría, alimentando nuestra vida espiritual. Abogó que en el futuro cercano podamos volver a vivir nuevamente un acontecimiento presencial, con la ayuda de Dios.
“Por sobre todas las cosas, que nos cuidemos, no poner en riesgo nuestra vida ni de nuestro prójimo, porque algunos son inconscientes, otros no creen (en el covid), pero a diario somos testigos de muchas muertes”, expresó el sacerdote.
Pidió a los devotos de San Blas que no concurran al templo para la misa central si no se agendaron previamente porque ya no quedan lugares y no podrán ingresar. Aclaró que el protocolo establece la participación de máximo 150 personas por misa.
Solicitó la comprensión y tolerancia a los que no podrán asistir. Indicó que pensando en ellos la misa será transmitida por redes sociales, como la página de la parroquia en Facebook, y mediante las radioemisoras locales.
Señaló que el ingreso de las 150 personas al templo será de manera ordenada. Serán habilitados tres portones con lavamanos y dos personas se encargarán de registrar la asistencia, de controlar la temperatura y aplicar alcohol con atomizador.
Además, dos jóvenes de la Pastoral Juvenil acompañarán a los fieles hasta su lugar asignado.
Hoy habrá misa a las 08:00 y a las 19:00.
Blas de Sebaste, venerado como San Blas, era un médico conocido por su don de curación milagrosa que aplicaba tanto a personas como a animales. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado y de ahí provendría la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta.
Fue torturado y ejecutado en la época del emperador romano Licinio durante las persecuciones a los cristianos de principios del siglo IV.
Es patrono del Paraguay y además numerosos pueblos lo adoptaron como protector espiritual.
