Las secuelas de la última insurgencia, con Estado de Sitio de por medio, seguían sufriéndose todavía en el mes de abril. Entonces, como no tenía la más remota intención de llamar a elecciones, a pesar del carácter provisorio de su mandato y de una ley que le obligaba a convocarlas, gesta una de sus últimas excentricidades, como señal indubitable de su aspiración de perpetuarse en el poder: que el verdadero Centenario de la Independencia debía conmemorarse el 12 de octubre de 1913, y no el 14 y 15 de mayo de 1911, rompiendo con una tradición de 99 años.
Sus promotores, con el ministro Manuel Domínguez al frente, se aferraban al Congreso fijado por la Junta Gubernativa para el 30 de setiembre de 1813 y que tenía como propósito "erigir una República independiente" (2), ante las pretensiones de Buenos Aires de incorporar al Paraguay a las Provincias Unidas.
El día 12 de octubre, el Congreso sanciona un Reglamento de Gobierno, organizando el Estado, e inviste con carácter de Cónsules de la República del Paraguay a Fulgencio Yegros y José Gaspar Rodríguez de Francia. Se les encomienda "la conservación, seguridad y defensa de la República con toda la vigilancia, esmero y actividad que exigen las presentes circunstancias" (
) "De este modo, queda proclamada la República, la primera en Sudamérica, y se creaba un nuevo sistema de gobierno" (3).
El decreto de la polémica
El 22 de abril de 1911, con la firma de Albino Jara, Presidente de la República, y Manuel Domínguez (4), ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, el Poder Ejecutivo da a conocer el decreto que "fija el mes de octubre de 1913 para celebrar la fecha de la Independencia". En realidad, lo correcto hubiera sido "del Centenario de la Independencia".
En la primera parte del considerando el decreto argumenta el hecho histórico ya aludido, aunque, en el siguiente párrafo, el mismo pierde consistencia al esgrimir las razones (no precisamente históricas) para celebrar en octubre de 1913 y no en mayo de 1911 el Centenario de la Independencia Nacional.
El documento oficial considera que la Revolución de Mayo de 1811, "si bien es el punto de partida que condujo a la Independencia, es notorio que se hizo en nombre del Rey de España, pues, el primer Congreso reunido el 17 de junio todavía protestaba firme adhesión a los augustos derechos de Fernando VII y, en atención, por último, a que el Congreso del 12 de octubre de 1913 fue el que proclamó la República, adoptó nuestra bandera, creando el primer consulado y declarando resueltamente nuestra emancipación política".
En su segundo considerando el decreto cae en contradicciones y desnuda el verdadero motivo que lo originó, puesto que recurre al "actual estado del país y financiero del Gobierno, agravado con los enormes gastos ocasionados por la última rebelión", para justificar la imposibilidad de "celebrar en mayo próximo la fiesta de nuestra Independencia con el esplendor consiguiente a este acontecimiento".
Finalmente, y "teniendo en cuenta que el clero nacional y varios centros de enseñanza y sociedades particulares, tanto en la Capital como en la campaña, están en la creencia de que el Gobierno se propone celebrar el expresado acontecimiento en mayo próximo", el Presidente de la República decreta:
Artículo 1º.- Celebraráse la fiesta oficial de nuestra Independencia en octubre de 1913, verdadera data de nuestra emancipación política.
Artículo 2º.- Oportunamente se publicará el programa y se pedirá al Congreso que declare feriados algunos días de dicho mes, por lo que pueda afectar a los derechos de terceros.
Artículo 3º.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Oficial (5).
Críticas al ministro Manuel Domínguez
El Nacional, dirigido por Carlos L. Isasi (6), en la línea del liberalismo cívico o democrático, lamenta que tenga que corresponder "al estimado señor ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública (Manuel Domínguez) el honor de la argumentación histórica del reciente proyecto de decreto del P. E. por el cual se postergaba, para otra fecha, la celebración de nuestro Centenario".
Añade con ironía que "los que han trastornado la vida nacional, removido en sus bases la política y el Ejército, obstruido las actividades progresivas del país con el desorden permanente, únicas causas que han venido, de repente, a impedir la celebración grandiosa de la centuria que vamos a despedir, pueden lavarse las manos; los estadistas que les acompañan han descubierto la verdadera fecha de la emancipación, el modo y el tiempo de celebrarla.
"No se decreta sobre la verdad histórica. El 14 de mayo de 1811, pese a la situación política, es y será eternamente la fecha del primer grito de nuestra independencia (
) Reconocemos que la conmemoración digna, patriótica del gran aniversario, no es posible ni de desear bajo los auspicios ingratos del actual Estado de Sitio. Todos los hijos de valor de esta tierra están ofendidos en lo más íntimo por el vasallaje a que se pretende sumir el país, las instituciones y la vida orgánica de los partidos.
"En estas condiciones no sería prudente, desde luego, pensar en iniciativa alguna de amor patrio, tomada por el oficialismo.
"Posterguemos, pues quizás con la amarga tristeza del hundimiento de nuestra raza el júbilo secular que el próximo mes debería haber inundado el alma nativa, pero no digamos que la verdadera fecha no es la consagrada por la tradición, el heroísmo y el orgullo de tanto sacrificio pasado, para alzar puentes de plata a la saña de Caín en nuestro suelo, ni ofender la memoria de aquellos padres que tomaron en la Noche de Mayo, para nosotros, las armas de Velasco" (Viernes 21 de abril, página 4).
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El 27 de abril, La Capital, Nº 1003, con fuerte tendencia masónica y declaradamente anticlerical, en su primera plana, afirma que "el 15 del mes entrante, no obstante la opinión y resolución contrarias del Poder Ejecutivo, será la fecha del Primer Centenario de nuestra Independencia de la dominación española.
"Nuestros estadistas historiadores serán todo lo respetable que se quiera, pero sus argumentos no son de los más razonables para disuadirnos de la convicción de que nuestra Independencia data del 15 de mayo de 1811 y no posteriormente, porque si en el Congreso de 1813 se declaró francamente operada la segregación absoluta del Paraguay de España, proclamando, en cambio, la República, no deja de ser verdad que los Próceres de la Revolución de 1811 no llevaron a cabo ésta con el simple propósito de cambiar a Velasco por otro español y seguir sumisos al juego de la metrópoli; al contrario, el pensamiento capital fue, desde un principio, la absoluta independencia, a ejemplo de Buenos Aires, y si la Junta Provisoria Gubernativa declaró que gobernaría a nombre de Fernando VII, lo hizo arteramente, por prudencia, porque así convenía para evitar una pronta reacción de los dominadores y poder consolidar el nuevo orden de cosas, ni más ni menos, como lo hiciera la Junta de Buenos Aires.
"Así se ha comprendido siempre, y así debe ser, porque está justificado por la historia, y el pueblo paraguayo se propone festejar su primera centuria de Nación soberana, árbitra de su destino, el 15 de Mayo entrante.
"Por la situación creada en fuerza de nuestras agitaciones intestinas, hijas de la desmedida ambición de los que no pueden ganarse la vida, ni menos laborar sus fortunas con el sudor de su frente, sino usufructuando como parásitos los beneficios del poder, no nos será dado celebrar la gran fecha con las muestras de júbilo incontenible y la magnificencia propia de nuestra generosidad característica.
"Pocos días nos restan para los preparativos, pero no por eso los pueblos de la Capital y del interior de la República han de dejar de apercibirse para cumplir con su deber y, a la vez, exteriorizar sus sentimientos de justa aspiración a más felices destinos".
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Ante la decisión gubernamental de alterar la fecha del Centenario de la Independencia, la gente común comienza a organizar celebraciones populares. El patriotismo contagiante se siente con mayor intensidad en el interior. La Capital destaca que "en estos momentos críticos para el país, bajo todo punto de vista, con qué buena voluntad los campesinos contribuyen con su pequeño óbolo. Es digno de elogio y, más aún, cuando no se cuenta con el patrocinio del Gobierno que, por cuestiones, tal vez, económicas, nos ha dicho que la verdadera fecha de nuestro Centenario no era el 14 de mayo de 1911, sino el 12 de octubre de 1913".
"Villeta, Pirayú, Luque, Guarambaré son los pueblos donde el entusiasmo es mayor y hasta donde piensa llegar la población asuncena para los emotivos festejos" (3 de mayo, primera página).
La juventud desafía al decreto presidencial
El 2 de mayo, El Nacional, en la página 4, en un nuevo editorial, refuerza su indignación por el decreto presidencial, y "convoca al pueblo, a la juventud ilustrada y a clase dirigente a rechazar la decisión de un gobierno indigno, incapaz de celebrar tan grande efeméride".
"La juventud paraguaya debe salvar su responsabilidad ante la declaración oficial que ha negado a este mes el prestigio de nuestros cien años de vida soberana. En esta materia, por demás sagrada, como fuente inmanente de inspiraciones nacionales, la acción de los gobiernos queda limitada a la exclusiva potestad de la conciencia social que preside los fallos de la historia.
"No se admiten pontificados sobre la tradición (
) menos aún tratándose de honrar la obra más esforzada que en el transcurso de los tiempos hayan llevado a término los hijos de esta tierra.
"Creemos, pues, que en los primeros días de la quincena de mayo, la juventud debe aprestarse a conmemorar el Centenario de la República, a despecho del decreto a que nos referimos, para que conste su solemne desmentido a la interpretación extemporánea de la historia patria que el P. E. pretende dictar desde la irrisoria cátedra de la actual Presidencia.
"Invitamos, por ello, especialmente a la juventud universitaria, a tomar las iniciativas destinadas a demostrar que aún alienta en su alma el viejo ímpetu de guardia y de celo por las tradiciones; que no hay resolución gubernativa capaz de torcer su conciencia y llamarla a silencio, para la deshonra y complicidad.
"Despidamos la centuria, juventud, como decía un serenísimo prohombre argentino, con señales de resurrección del espíritu público, y si ha de ser silencioso y cruel como nunca al Paraguay este mes inmortal de la emancipación y de los primeros esfuerzos nacionales, sea en buena hora la ardorosa voz de la generación que se alza con un grito más de amor a la libertad y a la memoria de los que empuñaron sus armas, hace cien años, para legarnos su ejemplo.
"Cuando la atonía colectiva está a punto de atrofiar todo el nervio colectivo, sólo de la juventud hemos de esperar emociones salvadoras y definitivas".
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Los estudiantes, secundarios y universitarios, preparan grandes manifestaciones durante las cuales, aparte de rendir tributo a los próceres de mayo, iban a lanzar duras consignas contra el gobierno de Albino Jara.
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Las damas de Asunción también toman la iniciativa y resuelven organizar una elegante fiesta en el Teatro Nacional o, si el coronel Jara se aviene a participar de las celebraciones, tal vez, en el Palacio de Gobierno. La Capital insiste, como un martillo sobre el yunque: "Bien que el Ejecutivo haya dispuesto que las fiestas del Centenario de nuestra Independencia se efectúen el 12 de octubre de 1913, (pero) no por eso las del próximo 14, centenario de la revolución generadora de aquella, dejarán de ser lúcidas, como las han sido siempre" (Lunes 4 de mayo, portada). Al final, el baile se realiza en el Palacio.
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Presionado por todos los flancos, el presidente Jara se quedó sin espacios para maniobrar. Ante el fervor popular, cedió un poco, es decir, iba a acompañar la celebración de la Revolución de Mayo, aunque para el verdadero Centenario de la Independencia todavía faltaban dos años. Para exteriorizar su propósito recurre, como siempre, a las páginas de El Monitor, el diario de su ministro (del Interior) y amigo, Cipriano Ibáñez.
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El 4 de mayo, El Monitor, en su columna habitual El Centenario, lanza una serie de ideas para conmemorar "dignamente" la Revolución de Mayo, aunque acota en su subtítulo: "Sin tiempo". Aun así, había espacio para hacer una apología permanente del renovado "espíritu de patriotismo" del Presidente de la República, al acompañar el deseo del pueblo de rendir tributo a los protagonistas de la Gesta de Mayo.
En su exhortación se evidencia la ausencia del Gobierno como protagonista de los festejos, pues resalta que "es necesario que los distintos barrios de la Capital y los vecindarios de la campaña constituyan sus respectivas comisiones para que se encarguen de recolectar recursos y organizar los festejos populares".
Continúa diciendo que "el patriotismo no debe cruzarse de brazos en tan magna ocasión o habrá llegado el caso de desesperar de nuestro pueblo. El programa ha de confeccionarse en veinticuatro horas, supliendo la falta de recursos con buena voluntad, ya que han de sobrarnos para el caso algunos de esos tantos pesos que gastamos en vicios todos los días".
El Congreso reafirma que es el "Centenario de la Independencia"
A la "semana de fiesta", decretada por el presidente Albino Jara, asociándose a la Revolución de Mayo (no a la Independencia), la Cámara de Diputados, con mayoría opositora, dio media sanción a un proyecto de ley que declara "feriado" el período comprendido del 13 al 20 de mayo, en "Homenaje al Centenario de la Independencia Nacional". La propuesta fue presentada por el diputado Daniel Giménez Espinoza y tratada sobre tablas. "Aprobada sin disensión, pasará al Senado para su sanción". (La Capital, 10 de mayo, página 1).
Los diputados, contrariando el planteamiento del Gobierno, se reafirman en que el Centenario de la Independencia Nacional se celebra el 14 de mayo de 1911. Y para darle mayor solemnidad a la conmemoración, declaran "feriado nacional" los días que serán dedicados para dichos festejos, adelantando, incluso, la fecha que, para tal efecto, fijó el Poder Ejecutivo.
Al día siguiente, 11 de mayo, la Cámara de Senadores, después de una larga discusión, aprobó el proyecto remitido por la Cámara de Diputados, sin ninguna modificación. El senador Carreras (Fernando) mocionó que los feriados fuesen nada más que del 13 al 17, lo cual no prosperó. El mismo senador presentó un proyecto ley levantando el Estado de Sitio y declarando una amnistía general a los ciudadanos civiles y militares que tomaron parte de la última contienda (La Capital, 11 de mayo, portada).
Observación: La ley sancionada por el Congreso fue vetada por el presidente Jara, pero reafirmada por los diputados y senadores.
Y siguen en sus trece: "El verdadero Centenario será dentro de dos años"
No por participar de las fiestas de Mayo, el Gobierno se apea de su caprichosa intención de trasladar la celebración del Centenario de la Independencia al 12 de octubre de 1913.
El Monitor, que desató una verdadera campaña, a la que había calificado de exitosa, para "celebrar el Centenario de nuestra Independencia" (edición del 19 de enero de 1911), cambia radicalmente de posición, a tono con la decisión presidencial: "El Gobierno, con un interés que le honra, ya que pone en evidencia su patriotismo, se ha asociado a la conmemoración del acontecimiento. Aunque la verdadera fecha a celebrarse dista aún dos años, está claro que la Revolución de Mayo fue la precursora de la independencia paraguaya. Esto, no obstante, se concibe que se ponga del lado del pueblo (el Gobierno) y que ayude, en la medida de sus fuerzas, para que los festejos no resulten cualquier cosa. A la reunión de Palacio sucederán otras, y es seguro que con su apoyo, la Semana de Mayo será un verdadero homenaje de patriotismo".
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P.D.: Albino Jara, víctima de una conspiración planteada y ejecutada por su círculo más íntimo, "acepta" presentar renuncia el 5 de julio de 1911, estando el decreto en plena vigencia. Pero como decía aquel editorial de El Nacional: "No se decreta sobre la verdad histórica".
Referencias:
(1) Adolfo Riquelme, fundador de El Diario, vocero del liberalismo radical, fue ministro del Interior durante el gobierno de Manuel Gondra, hasta el derrocamiento de éste por Albino Jara, el 17 de enero de 1911.
(2) Efraím Cardozo. Paraguay Independiente. Editorial El Lector, Asunción, 1996, página 59.
(3) Efraím Cardozo. Paraguay Independiente. Editorial El Lector, Asunción, 1996, página 70.
(4) Manuel Domínguez renuncia a su condición de afiliado al Partido Nacional Republicano, en carta dirigida a Bernardino Caballero, el 11 de febrero de 1911, para adherirse al nuevo partido proyectado por Jara. La Comisión Central le acepta su renuncia ese mismo día.
(5) Del Registro Oficial, correspondiente a 1911 y editado en 1920 por los Talleres Gráficos del Estado (Biblioteca Nacional).
(6) Carlos L. Isasi adquiere el diario El Nacional en enero de 1911. Fue ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública en el gobierno de Benigno Ferreira, también derrocado por Albino Jara el 4 de julio de 1908.
Aníbal Saucedo Rodas
Del libro Asunción 1911, que será publicado próximamente por la Municipalidad de Asunción.