El texto literario lleva el sello editorial de “Criterio Ediciones”.
Al leer sus relatos, se tiene la sensación de que una atmósfera irreal y errática envuelve a sus extraños personajes. La fina elaboración del lenguaje y el manejo de una gran imaginación hacen posible que el lector se sienta seducido por cuanto nos va contando Pedrozo.
Hay mucho suspenso en este libro, y eso le da un matiz especial y significativo a la obra.
En tantos pasajes de la lectura lo real se mezcla fantásticamente con lo irreal. Y esa extraña mezcla trae consigo un universo de interrogantes, de especulaciones, de sensaciones que apunta a presencias incomprensibles, a seres de formas fantasmales.
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Escribe la excelente narradora estas líneas: “No estás, en el universo de tus ojos, ni a mil millones de kilómetros de años luz. En el acertijo que implica tal certeza, aunque no se vislumbra la respuesta, se intuye que cuando se trata de hombres la distancia debe tener otras maneras de ser”.
El misterio es uno de los elementos que identifican la obra de Mabel.
Al parecer, la autora halló en el misterio la herramienta necesaria para ir planteando situaciones y planteamientos donde la sorpresa al final de cada relato pone su sello exacto y refinado.
Me refiero a un misterio que es hábilmente utilizado para que el lector, en algún momento, se desprenda de su realidad o de su lógica y haga una suerte de recorrido o de viaje imaginario por otros mundos.
Sus cuentos parecen arrancar de la simple rutina, pero a medida que avanzan van transformando, con mucha sutileza, lo que es definido, tangible y concreto en algo remoto, lejano y hasta casi incomprensible para nuestros sentidos. Se lee en el texto: “Alguien me llama. No escucho el nombre que pronuncia, pero sé que es a mí. Miro alrededor: ya no está ni la cama de altas cabeceras ni la habitación, solo la oscuridad y esa voz que como si pronunciase una fórmula mágica me exige que abra los ojos y que olvide”.
Ese oficio suyo, el de escribir, da una muestra en cada relato de su gran capacidad para ir armando un mundo que pareciera no tener limitaciones sicológicas.
Se respira, en determinados momentos, el ambiente de “Comala”, del escritor mexicano Juan Rulfo, en “Los bultos”.
Mabel Pedrozo nació en Asunción en 1965. Egresó como abogada en el año 1992, en la Universidad Nacional de Asunción. Tiene publicados varios libros de cuentos. Es socia fundadora de la asociación CASA DEL ESCRITOR - ESCRITOR RÓGA, entidad que reúne tanto a escritores que escriben en español, como a los que cultivan el idioma guaraní. Esta entidad se presentó en el año 2012. Es periodista y trabaja en el diario Popular de Paraguay.
POESÍA PARAGUAYA
Renuncia a la hipocresía
Te quedas
con tu sonrisa pintada,
con tu egoísmo perpetuo,
con tu alegría fingida y
tus muletas escondidas
Te quedas
con tu antifaz de invencible
con tu “no debo” de siempre
aunque te mueras por dentro.
Te quedas
con la hipocresía barata
con que forjaban tu mente.
Con la verdad inventada
que no te deja vivir.
Ahí te dejo pasado
con lo que la gente quiere,
con tus excusas baratas,
con todo lo que se pierde
con dejarse manipular.
Ahí te dejo y me voy
con mi dolor
y mi tristeza,
mi cobarde valentía
y una verdad verdadera.
En busca de un sueño real
para llorar sin temor
a que critiquen mi llanto.
Para vivir la certeza
de que también callan las risas.
Alicia Ruiz
