Obra literaria de Jacobo Rauskin

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Esa mansa tristeza es el título del nuevo poemario escrito por Rauskin, uno de los más importantes poetas contemporáneos del Paraguay.

El prolífico y meritorio autor escribe en el prólogo con relación a su obra estas reflexiones: “Algunas melodías resisten los vaivenes del tiempo. Ahora diré que hace muchos años comenzó a circular una canción brasileña de la que copio estos versos:

Flores tristes e baldias
como a alegria
que nao tem onde encostar.

La canción lleva por título Gente humilde y fue compuesta por Sardinha, Buarque y de Moraes. La recuerdo aquí porque ella toma partido por la alegría desarraigada, desterrada, que busca un lugar donde apoyarse. En cualquier época vive el hombre enfrentado a la razón cínica, dominadora, despojadora, pero, para mí, por lo menos, cierta nostalgia es inseparable de la esperanza”.

ES MENESTAR QUE CONOZCAMOS LA BIOGRAFÍA DEL LAUREADO AUTOR

Jacobo Rauskin nació en Villarrica el 13 de diciembre de 1941.

Ejerció la docencia en la Universidad Católica de Asunción.

Es miembro de número de la Academia Paraguaya de la Lengua Española y miembro correspondiente de la Real Academia Española.

Obtuvo en 2007 el Premio Nacional de Literatura. Su poemario La noche del viaje, escrito en 1988, ganó el premio La República de 1989.

El libro La canción andariega mereció el premio El Lector en 1991.

Sus poemas han aparecido en diversas revistas y publicaciones antológicas paraguayas y extranjeras.

Ha recibido numerosos galardones.

Entre la tradición y la modernidad, entre el camino conocido y la vida siempre misteriosa de quien se echa a andar bajo el cielo de los recuerdos, Rauskin escribe una obra extensa, variada y sostenida en el tiempo, fiel a la poesía como arte del significado.

Al respecto, señala el poeta español Justo Jorge Padrón: “Sobre el rumor de los días y sobre el fondo irremediable, el sentimiento de Jacobo Rauskin tiene un temblor, un lento sobresalto cortésmente desesperado, donde oscila un pálpito de desconsuelo y de consuelo, convirtiendo a la pregunta en destino y al destino en una pregunta inevitable que nos enseña a interrogar”.

UN POEMA DE SU AUTORÍA

SEGUIR ASÍ

Bella de piernas largas y pies pisando el barro,
la lluvia, siempre tan parecida a tu persona.

Y seguimos andando, oscureciéndonos
en este atardecer de lluvia y viento,
de lluvia y miedo a tanto desencuentro.

Llegar, si acaso, adonde nos espera la noche:
un bosque, una cantina, un tren,
también una pequeña librería.

Un episodio de tu mirada me incluye,
y tus palabras, que no son el exilio de un silencio,
sino el umbral de una sonrisa, me recuerdan
qué pocas y qué nuestras son las horas vividas
en la tierra descalza y cariñosa.

Seguir así, seguir, alguna que otra vez, juntos,
por donde tú me digas, por donde me quieras,
o seguir, como ahora, en el viento,
donde hay hojas que caen
con tan inevitable delicadeza
que ni siquiera muevo los labios
si ellos te nombran.

La inspirada como prolífica obra poética de Jacobo Rauskin, que empezó a publicar desde los años 60, no solamente es conocida en el Paraguay, sino también en el extranjero. De manera que estamos ante un poeta que merece nuestro reconocimiento y nuestra admiración.

Enseñó Literatura en la Universidad Católica de Asunción y dirige la Biblioteca Municipal Augusto Roa Bastos de dicha ciudad.

Obtuvo la condecoración Orden del Poder Popular, en Venezuela, en 2010.

Su reconocimiento como poeta a nivel internacional debería llenar a los paraguayos de orgullo y a la vez de motivación.

Tendrían que leerlo quienes se inician en el difícil arte de la poesía.

Sus libros se encuentran en las numerosas bibliotecas y librerías de nuestro país.

Entre sus obras figuran Fogata y dormidero de caminantes (1994), La calle del violín allá lejos (1996), Adiós a la cigarra (1997), Canciones elegidas (1998) Pitogue (1999), Poesía 1991-1999, La ruta de los pájaros (2000), Poemas viejos (2001), Andamio para distraídos (2001), El dibujante callejero (2002), Doña Ilusión (2003), La rebelión demorada (2005), Espantadiablos (2006), Un día pasa un pájaro y otros poemas (2008), Los años en el viento (2008), Poesía reunida (2010), Las manos vacías (2010), El arte de la sombra (2011), Estrella estremecida (2012).

OTROS POEMAS DE JACOBO RAUSKIN

SOBRE LA OSCURIDAD EN LOS PATIOS

Que iluminen las estrellas
el aire cálido y nocturno de los patios
porque la luz eléctrica es acérrima enemiga
de una sombra serena y amable, favorable
al dulce acercamiento de los cuerpos.

Por supuesto que nos inhibe y frena
ese incivil farol de mil vatios
que, además de hacer imposible
la vida que por algo llamamos amorosa,
nos hace sentir sospechosos
interrogados por un policía.

Ahora quiero que el lector sepa
que en lo que a mí respecta,
yo miro desde siempre
con fundado y gatuno temor
los tubos fluorescentes que derraman
luz como leche radioactiva.

En fin, decíamos que el aire nocturno de los patios
se ha vuelto menos íntimo,
y, entonces, el sentimiento lírico se ausenta,
incluso desaparece por una larga temporada.

Celebro su regreso.

En particular, cuando nadie lo espera.

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Hacer números no es hacer cuentas.

Contar sílabas no es hacer cuentas.

Cortar el pan en rodajas no es hacer cuentas.

Una, una rodaja de vida.

Una sola rodaja de vida es suficiente
para llegar al día siguiente.

Cuando falta esa rima, ¿qué?
Hablar una vez más... ¿de qué?

POESÍA PARAGUAYA

LA NIÑA Y LA LUNA

Era un niña muy traviesa,
de día dormía cuando el sol regresa
de su rutina de viajar,
por el cosmos con las estrellas
sin cansarse de girar.
La niña de los cabellos dorados,
que vivía en un castillo real,
de noche le invitaba a la luna,
para saltar y bailar,
la miraba por la ventana,
por si quería jugar.
La niña creció y todo cambió,
ahora baila, salta, duerme,
al son de una alegre canción.

Oscar Iván Resquín Núñez

delfina@abc.com.py