¿Qué cuartel entregó Mauricio José Troche en 1811?

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La Editorial El Lector, juntamente con el diario ABC Color, publicaron recientemente una breve reseña histórica de 97 páginas sobre La Guerra de la Independencia, de la doctora Beatriz González de Bossio, intelectual respetada por su larga docencia universitaria y vasta versación histórica. Con su ensayo, indudablemente, enriqueció nuestra historiografía. Sin embargo, la misma se refiere a sucesos que deben rectificarse en homenaje a la verdad histórica.

Apuntamos aquí un error sobre la actuación de los próceres en el glorioso estallido revolucionario del 14 de mayo de 1811. Es justo señalar que se equivocó por repetir añosos errores de algunos historiadores, ya rectificados en mayo de 1955 por el puntilloso investigador don Benjamín Velilla, considerado como uno de los mejores conocedores del repositorio documental obrante en el Archivo Nacional. Sin embargo, Benjamín Velilla es olvidado injustamente por nuestros historiógrafos. Por su pobreza nunca pudo compilar en libro su copiosa investigación histórica, dispersa en periódicos y revistas de antaño.

VÍSPERA REVOLUCIONARIA

El 9 de mayo de 1811 llegó a Asunción el teniente de Dragones José de Abreu, acompañado de dos asistentes, como mensajeros del general Diego de Souza. En Itapúa lo retuvo una quincena el teniente coronel Fulgencio Yegros. Ante órdenes del gobernador Velasco, le permitió viajar a Asunción.

El recibimiento de Abreu en la Recoleta, por el realismo español, fue multitudinario. Refieren los historiadores que tres mil españoles y criollos lo acompañaron alborozados hasta la Casa de los Gobernadores. Velasco le alojó en su residencia. Allí, Abreu, Velasco y los cabildantes repasaron la situación política, y se acordó el apoyo portugués. Luego, se ofreció una suntuosa fiesta en homenaje al visitante, celebrando la esperada alianza portuguesa-paraguaya.

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Según Somellera, el “Fouché” de entonces, el procurador Juan Antonio Fernández advirtió, en la mañana del 14 de mayo, a Vicente Ignacio Iturbe, pariente suyo, que el gobernador Velasco conocía la trama revolucionaria. Este aviso aceleró el estallido revolucionario.

MAURICIO JOSÉ TROCHE

Examinemos aquí el error de la doctora Bossio. En la página 42, bajo el título “El golpe del 14 y 15 de Mayo”, afirma que “la guerra de la independencia llegó a su culminación en la madrugada del 15 de mayo de 1811, cuando los jóvenes oficiales aún en ausencia del jefe de la revuelta Brigadier Fulgencio Yegros decidieron presentar batalla. Para ello, contaron con la lealtad del capitán Mauricio José Troche al mando del 34 curuguateños que estaban de guardia en el Cuartel de la Plaza”.

Esta versión tradicional es falsa. Carece de respaldo histórico. ¿Pruebas? El 15 y 22 de mayo de 1955, el ilustrado investigador don Benjamín Velilla, en conferencia dictada en el Círculo de Jefes y Oficiales Retirados, publicada también en la revista de ese instituto, desnudó la falsedad de tal afirmación, basándose en documentación obrante en el Archivo Nacional. Nadie le refutó. Pues don Benjamín Velilla simplemente restauró la verdad. Nunca fue fabulista en materia de historia. Siempre habló con respaldo documental. Aunque podemos discrepar de su apreciación de los hechos históricos.

Preguntémonos ahora: ¿es cierto que Mauricio José Troche estaba de guardia la noche del 14 de mayo de 1811 en el Cuartel de la Plaza y fue él quien, con la entrega del cuartel, inició el estallido revolucionario junto con Caballero, Rivarola e Iturbe?

Mauricio José Troche y los 34 curuguateños estaban en el Cuartel de la Plaza, pero no iniciaron ningún estallido revolucionario. Estaban desmovilizados, prontos a retornar a su añorada Curuguaty. Su mérito fue no obedecer órdenes del gobernador Velasco para reprimir la sublevación del escuadrón de la Caballería y de la Maestranza de Artillería. Resumiendo, de los tres cuarteles existentes entonces en Asunción, a saber, la Maestranza de Artillería, el de la Ribera (o Caballería) y el de la Plaza o Colegio, solamente los dos primeros se sublevaron. Luego de inicial vacilación, Mauricio José Troche se adhirió al golpe revolucionario.

EL PROCESO REVOLUCIONARIO

En la primera semana de abril de 1811, según Julio César Chaves, llegaron a la capital dos jóvenes oficiales urbanos (reservistas) para iniciar los trabajos revolucionarios. La noche del 14 de mayo de 1811, ante el peligro que significaba la misión de Abreu, de concretar una alianza portuguesa-paraguaya, salieron de la casa de los Martínez Sáenz, que daba sobre el callejón histórico, tres patriotas, ya desmovilizados: Pedro Juan Caballero, Juan Bautista Rivarola y Vicente Ignacio Iturbe. La pregunta es: ¿qué cuarteles sublevaron dichos capitanes? El primero cuartel sublevado fue el de Caballería, ubicado entre el Cabildo y la Catedral, llamado Cuartel de la Ribera.

LOS SUCESOS

La noche del 14 de mayo estaba de guardia en el Cuartel de Caballería el teniente Juan Bautista Acosta, cuñado del capitán Juan Bautista Rivarola, quien sublevó el cuartel. Luego, los intrépidos capitanes Caballero, Rivarola e Iturbe, cruzando la Plaza Real, fueron al Cuartel de Artillería, actual sede de la Policía, estando de guardia el Alférez Juan Manuel Iturbe, quien apoyó el golpe revolucionario.

Reseñando, don Benjamín Velilla afirma textualmente en su aludida conferencia que el Cuartel de la Plaza o del Colegio “no participó en el movimiento revolucionario, pero tampoco actuó en contra, negándose a esto último en un requerimiento del gobernador Velasco esa misma noche del 14”.

Además, en la misma conferencia, el señor Velilla informa que “se ha tenido siempre al capitán Iturbe como el portador de la nota del Cuartel Revolucionario, así como se ha difundido desde los tiempos de la dictadura francista que este fuera el inspirador y redactor de ellas. Ambas versiones son muy inexactas (…) La segunda nota de Velasco al capitán Caballero expresa categóricamente que el mensajero de las comunicaciones fue el capitán Juan Bautista Rivarola y no Iturbe”.

“Las llaves que en dicha contestación manifestó haberme entregado el alcalde de primero voto y las que después recibí de la Tesorería –expresa claramente dicha nota– las tenía reservadas para entregar luego que se presentase algunos socios, y como V. M. me diga que desea ser depositario de ellas las manifesté al capitán Rivarola por si las quería llevar, a la que contestó que pasaría primero a informarle a V. M.”.

Es justo y necesario reivindicar al capitán Juan Bautista Rivarola como uno de los valerosos próceres de mayo y rescatarlo de la larga ingratitud del olvido.

Por otra parte, la prueba de que Mauricio José Troche no integró la plana mayor revolucionaria, la constituye el acta del solemne juramento del doctor Francia y del capitán Zeballos como diputados adjuntos designados por el Cuartel para gobernar con Velasco. El juramento se hizo la mañana del 16 de mayo, ante la cruz dominante en el patio del Cuartel y en presencia del comando revolucionario integrado por Pedro Juan Caballero, Juan Bautista Rivarola, Carlos Arguello, Vicente Ignacio y Juan Manuel Iturbe, y Juan Bautista Acosta. El acta del juramento lo publicó Cecilio Báez en su Historia Diplomática. El documento expresaba: “Comparecieron los sobredichos adjuntos y enterados del nombramiento hecho verbalmente en sus personas, dijeron que lo aceptaban y juraron por Dios y una cruz obligándose a usar de ese oficio fiel y legalmente, atendiendo a la tranquilidad y felicidad de la provincia”.

Comenta Julio César Chaves, con acierto, que “desde ese momento, el director del Gobierno es Francia, Zeballos es un compañero complaciente y Velasco se limita a firmar lo que se le pasa”.

Luego aparece Mauricio José Troche firmando otros documentos con los próceres de mayo.

Llegó la hora de desmitificar nuestra historia. La verdad debe primar siempre sobre leyendas infundadas.

Editor: alcibiades@abc.com.py

Por Víctor M. Chamorro Noceda