La obra había nacido originalmente como crónicas diarias en el matutino La Tribuna al conmemorarse el Centenario de la Epopeya Nacional. Luego fue publicada en 13 tomos. El Lector elaboró ahora una edición especial en 4 tomos de este trabajo imprescindible para el análisis de la Guerra Grande. He aquí la transcripción de un pasaje de la obra, relativo a los prolegómenos de la contienda.
NOVIEMBRE DE 1864
* URQUIZA INSTA AL PARAGUAY A LLEVAR A EFECTO LA PROTESTA ANTE EL BRASIL
A pesar de la protesta paraguaya del 30 de agosto de 1864, el Imperio del Brasil, en cumplimiento de su ultimátum del 4 del mismo mes y año, invadió el 12 de octubre el territorio uruguayo, ocupando el departamento de Cerro Largo. La noticia estuvo algún tiempo oculta hasta que ella se supo en Montevideo y en Buenos Aires en los últimos días del mes. Hubo una gran expectación pues no se dudaba en Montevideo que el Paraguay cumpliría sus declaraciones y que en consecuencia estallaría la guerra entre el Paraguay y Brasil. Sin embargo, en algunos círculos porteños no se creyó que el general Francisco Solano López llegara al rompimiento de las hostilidades, por las dificultades que encontraría para llevar sus fuerzas hasta el Río de la Plata.
JOSÉ DE CAMINOS. El general Justo José de Urquiza, que hasta entonces había visto con simpatías la actitud del Paraguay frente al Brasil, el lº de noviembre comisionó a José de Caminos para que se trasladara urgentemente a Asunción con un mensaje personal ante el presidente López.
EL MENSAJE DE URQUIZA. Ese mensaje decía: "El gobierno del Paraguay está en el deber de hacer efectivas sus nobles declaraciones contra el Brasil, si éste ocupa una parte o el todo de la República Oriental.
En este caso, hace el gobierno paraguayo que sus tropas crucen u ocupen el todo o parte del territorio argentino cree tener derecho (Misiones). Viene entonces la complicación o el rompimiento de las relaciones entre estos gobiernos y lo que es muy natural la orden del gobierno argentino al general Urquiza para ponerse con tropas entrerrianas en actitud de impedir el pasaje de las tropas paraguayas.
El general Urquiza entra en serias reflexiones con el general Mitre, como en la época de Rosas, buscando un rompimiento y acredita en el acto un comisionado cerca del Paraguay. Don José de Caminos está plenamente autorizado por el capitán general Urquiza para darle a su amigo el presidente López todas las seguridades de su sincera adhesión; de que el general Urquiza es su vanguardia en Entre Ríos y Corrientes; que será su baluarte mientras él influya en el país, y que los porteños no le tocarán de las provincias para expediciones sobre el Paraguay ni un solo hombre, como no lo harán en Entre Ríos y Corrientes".
NOTA URUGUAYA. Mientras tanto, el ministro oriental Vázquez Sagastume había presentado en Asunción una nota, instando, una vez más, al gobierno paraguayo a enfrentarle al Imperio del Brasil. Dando por segura la invasión del territorio uruguayo, que aún desconocía, el representante del gobierno de Montevideo dijo que el Paraguay debía invadir inmediatamente, sin necesidad de declaración de guerra, el territorio del Imperio. "El gobierno del Paraguay, afirmó, estaría en su derecho para invadir al Brasil en silencio. Lo ha anunciado ya en su protesta y en la contestación a la nota de la legación brasilera de esa referencia. Con el primer golpe al Imperio una manifestación al mundo justificaría su derecho. El general López libertaría así a la República Oriental, garantizando el porvenir de su propia patria, cubriría su sien de gloriosos laureles y la historia de estos países tributaría a su nombre dignos y merecidos aplausos".
A CERRO LEÓN. El presidente López, sin contestar este memorándum, en la noche del 30 de octubre de 1864, acompañado de su estado mayor, se trasladó al gran Campamento Cerro León, donde decidió esperar el desarrollo de los acontecimientos. El Ygurey, barco de la flota nacional, llegaría a Asunción en los próximos días, con noticias acerca de las ulterioridades del ultimátum brasileño. Efectivamente, el 3 de noviembre zarpó de Buenos Aires el Ygurey, trayendo la información de los agentes oficiales del Paraguay de la invasión brasileña, y así mismo conduciendo a José de Caminos y su importante mensaje. Un día después salía del mismo puerto el Marqués de Olinda, barco brasileño que viajaba a Mato Grosso, llevando a bordo al nuevo gobernador de esta provincia.
LLEGA EL YGUREY CON LA NOTICIA DE LA INVASIÓN DEL URUGUAY POR EL BRASIL
Con enorme ansiedad se esperó en el Paraguay la llegada del Ygurey, que el 3 de noviembre de 1864 saliera de Buenos Aires y que presuntamente traería la confirmación de la noticia de que el Brasil había invadido el territorio uruguayo. El presidente de la República, general Francisco Solano López, estaba en el Campamento General de Cerro León, y destacó un chasque hasta Villeta, para que desde allí directamente se le enviara la correspondencia del barco paraguayo.
EL TREN. Ignorándolo, el ministro de Guerra y Marina, coronel Venancio López, dispuso en Asunción que el tren atrasara su salida, a la espera del Ygurey, una vez que éste anunció telegráficamente su paso por Villeta, en las primeras horas del miércoles 9 de noviembre.
MARCHA FORZADA. La correspondencia fue despachada, conforme a las instrucciones de López, a marchas forzadas desde Villeta hasta Cerro León, y en el tren que salió a las 8,30, momentos después de la llegada del Ygurey, se trasladaron al campamento el ministro de Relaciones Exteriores y el comandante del barco, teniente Alonso. Berges en la urgencia de la salida del tren, ni siquiera tuvo tiempo de informarse que en el Ygurey también había llegado José de Caminos, con un importante mensaje de Urquiza.
CARTAS. Cuando Berges llegó a Cerro León ya estaba en poder del general López la correspondencia del Río de la Plata. Efectivamente, se había producido la invasión del territorio oriental por las fuerzas del Brasil. El montón de cartas y diarios que trajo el Ygurey así lo confirmaban.
Según esas informaciones, las tropas imperiales en número de 1.600 hombres tomaron el pueblo de Melo, arrastraron el pabellón oriental, lo quemaron y luego enarbolaron la bandera del Brasil. La guarnición de Cerro Largo, compuesta de 500 hombres, evacuó el pueblo a la aproximación de los brasileños, que echaron abajo el escudo del consulado de España y asesinaron a dos españoles, según informó el agente paraguayo en Montevideo, Juan José Brizuela.
ESPERANZAS. Todo esto había enfervorizado a la opinión pública contra el Brasil. Y continuaba el informe de Brizuela: "Pero el complemento de esa entonación moral, el verdadero punto de mira, la esperanza y la expectativa, tanto en el gobierno como en el público, el comercio y la sociedad en general, se vuelve toda hacia el Paraguay. Hoy más que nunca se abriga una esperanza general de que cuando lleguen a conocimiento de S. E. el señor Presidente los hechos ya consumados ha de verse en las ulterioridades de su política, o más propiamente en los hechos, el cumplimiento de una política tan noble y digna. Grandes son las esperanzas a ese respecto".
LA DECISIÓN. La decisión estaba en manos del presidente López. La condición de la Protesta del 30 de agosto estaba cumplida. El Brasil había invadido el territorio del Uruguay, hecho que el Paraguay, según lo había anunciado públicamente, no lo consentiría y consideraría "casus belli". Todo el problema estaba situado ahora en el terreno de los hechos. Pero antes de adoptar una determinación, López invitó al ministro uruguayo, José Vázquez Sagastume, para que se trasladara a Cerro León a fin de informar oficialmente sobre la invasión del territorio de su patria. Con esa invitación, el ministro Berges regresó a Asunción en la misma noche del día 9 de noviembre.