Seguimos marginando el idioma guaraní

Este artículo tiene 16 años de antigüedad

Un deber patriótico nos obliga a seguir insistiendo con las autoridades, responsables directos de la educación pública, sobre el tema de la marginación del idioma guaraní. No es que estamos pontificando sobre la cuestión como a primera vista puede parecer. Algunos pueden pensar que es una mentira que se esté marginando al guaraní en nuestro sistema educativo, pero sutilmente se está haciendo esa marginación. No acusamos a nadie del Ministerio de Educación, pero sí pensamos que debe haber más apertura de parte de las autoridades ministeriales y discutir desapasionadamente el tema socio-sicolingüístico en nuestro sistema educativo.

Nuestro problema es especial, único y diferente al problema que afecta o puede afectar a cualquiera de los países iberoamericanos o europeos. No hay fórmula en materia de metodología educativa que podamos traer de afuera y aplicar aquí, si nuestra realidad sociolingüística es única. Por eso fuimos críticos frontales, muy a pesar nuestro, al criterio de algunos referentes importantes del MEC que afirmaban que nuestra alfabetización se tiene que hacer como se hace en Cuba o en Venezuela. Por eso también expresábamos en artículos anteriores, publicados por este mismo medio, nuestra preocupación cuando se anunciaba la adopción de un sistema uruguayo.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Hoy seguimos aún más preocupados porque, teniendo confianza en la capacidad del actual Ministro de Educación, leímos en una entrevista (ABC-07/06/09) que el mismo ha calificado como “muy interesante en algunos aspectos” el programa cubano “Yo sí puedo”, que ya se ha implementado en algunos establecimientos durante el gobierno anterior. Es cierto que no fue él, el Dr. Riart, el que implementó aquel programa; pero a continuación afirma, en la misma citada entrevista, que “también se están implementando modelos argentinos, chilenos, españoles muy efectivos”. “Es difícil llevar adelante un modelo único en un país como el nuestro que es bilingüe y tiene una importante cantidad de analfabetos”, sentenció el Dr. Riart. Pareciera que queremos buscar en un eclecticismo el modelo que puede venir bien a nuestro país. Nosotros no creemos que la cosa sea así. Más bien estamos convencidos de que las cosas se están haciendo mal.

Repetimos por eso que el MEC no está gerenciando como corresponde la enseñanza bilingüe; se sigue privilegiando la enseñanza del castellano en detrimento del guaraní y esa tendencia afecta notablemente y en forma directa al educando; especialmente a la población mayoritaria que es de extracción guaraní-hablante.

Se impone la necesidad de levantar informaciones más veraces sobre nuestra realidad sociolingüística y formular un diagnóstico más sincero sobre esta realidad sociolingüística para elaborar una política educativa que consulte efectivamente la situación paraguaya.

Debemos sincerarnos de una vez por todas y admitir que la gran mayoría poblacional nativa paraguaya (hay excepciones) tiene dificultad traumática para el manejo fluido de su lenguaje oral y escrito en castellano y peor aún en guaraní. Repito que hay excepciones, pero ellas son muy contadas. A este grave problema hay que sumar el analfabetismo funcional, y ambos son la consecuencia indiscutible de alfabetizar a nuestros/as niños/as en una lengua que no es su lengua materna y este hecho configura una flagrante violación de los derechos lingüísticos proclamados por las Naciones Unidas como uno de los primordiales derechos humanos, especialmente en los niños, porque ellos no tienen otra opción más que aceptar las imposiciones de los mayores. Hay personas con poder político, en cargos públicos importantes, que deben deponer su actitud detractora contra la lengua guaraní. En esta área abundan los dobles discursos.