Yi Sang poliglotón

La obra de Yi Sang (1910-1937), «el poeta maldito de Seúl», ha sido calificada por Haroldo de Campos como la experiencia de poesía de vanguardia más radical de Asia. Parte de su producción poética será editada este año en una singular traducción múltiple.

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Con motivo de la edición de Ojo de cuervo (1937), del poeta vanguardista coreano par excellence, Yi Sang, en traducción múltiple (al español por Nicolás Braessas –responsable de Hwarang, la editorial porteña que presentará este poemario en abril en la Feria del Libro de Buenos Aires–, al portuñol salvaje por Douglas Diegues, al yopará o portunhol por Cristino Bogado y al catañol por Marc Alcalá Ramos), adelantamos uno de sus poemas en castellano y un extracto del prólogo de Nicolás Braessas. También este año, Yi Sang será editado en Paraguay por el sello Ediciones de los Bugres.

Nicolás Braessas, que en abril dará una charla en Asunción sobre el género de arte erótico japonés conocido como «ero-guro», traductor literario de coreano e inglés, amplió sus estudios de coreano, iniciados en Buenos Aires, pasando un año en la Universidad de Seúl, y dicta desde hace tres años el único taller de literatura coreana de Argentina.

Yi Sang, por Nicolás Braessas

En 1910, nace Yi Sang. El mismo año en que el Imperio de Japón se anexiona Corea. La modernidad impuesta, la opresión militarista, el cambio acelerado marcan el comienzo de una época. Será la época de las primeras generaciones que tengan contacto cercano, casi directo, con la civilización occidental, que llega a través de Japón. Incluso su seudónimo está marcado por esa experiencia. Kim Hae-Kyoung, su verdadero nombre, decide llamarse Yi Sang («extraño», en coreano), cuando por error un japonés lo llama Yi San («señor Yi», en japonés).

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En esa era tumultuosa, la irrupción de Yi Sang en el campo literario pasó casi desapercibida. Muchos años después, en la década de 1970, su obra comenzó a ser valorada. Existieron muchas causas para este olvido. Los escritores del periodo colonial se dividían en dos grandes tendencias. Por un lado, una escritura extremadamente politizada, un nacionalismo de izquierda que marcaría con su realismo de tinte social toda la literatura moderna de la península. Por el otro, un pastoralismo nostálgico que idealizaba un pasado que nunca existió. Yi Sang rompe con esas dos tradiciones. Su vanguardismo cosmopolita, hermético, le resultaba ajeno a gran parte del público. Su obra más conocida, Ojo de cuervo, está marcada por un experimentalismo radical. Sus obsesiones corporales, la imposibilidad de comunicarse, su frustración solitaria se plasman en estos 15 poemas minimalistas, donde no hay un adjetivo de más. Sus versos son cortantes, exactos, lejos de la plétora emocional tan cara a sus contemporáneos. Ojo de cuervo iba a ser un libro de 30 poemas, pero al publicar 15 en una revista literaria, el rechazo de los lectores hizo que no lo continuase. Su vida bohemia, su tuberculosis, lo habían transformado en un paria. A los 26 años de edad, la policía japonesa lo arresta por «crímenes del pensamiento», su enfermedad se agrava y su progreso se acelera. Muere al poco tiempo en un hospital de Tokyo.

En la década de 1920 se dio uno de los debates intelectuales más intensos de la escena literaria coreana entre dos traductores: Kim Ho y Yang Ju-Dong. El primero defendía un estilo de traducción libre; el segundo, una traducción literal, pegada hasta en la forma al original. Sin embargo, los dos perseguían el mismo objetivo: insuflar nueva vida a la literatura de su país. Buscaban dejar atrás las formas de traducir tradicionales, que siempre adaptaban el texto a los gustos locales, «coreanizándolos», por decirlo así, al extremo: se recortaban a placer, e incluso se reescribían. Los problemas planteados eran varios: ¿debían crear un arsenal de neologismos para introducir ideas foráneas? ¿Era mejor abusar de los préstamos lingüísticos? ¿El léxico coreano era suficiente para traducir todo un universo literario nuevo?

Yi Sang se empapa directa e indirectamente de estos debates. Amaba el francés, el inglés y el alemán. Por la condición de colonia de su país, su educación fue en idioma japonés. Esta babel esquizofrénica hizo que su obra cosmopolita se nutriera de todas esas lenguas. En la nueva edición de su obra, cada versión del poema, en yopará, portuñol y español, es un homenaje a Yi Sang, su época y su problemática

Un poema de Yi Sang (traducción de Nicolás Braessas)

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Poema X

Mariposa

Observo una mariposa moribunda en el empapelado rasgado. Es un portal secreto que conecta con el más allá. Un día observo una mariposa moribunda en la barba que aparece en el centro de un espejo. La mariposa de alas caídas bebe el rocío miserable de mi cálido aliento. Si tapo la boca con mi mano y muero, la mariposa se irá volando como si luego de descansar se levantara. Nunca dejaré que estas palabras se filtren.

kurubeta@gmail.com

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