No pretendo perder mucho espacio en detalles; lo cierto y lo concreto es que mi profesor, un ingeniero civil con muchos años de docencia y experiencia en el mercado de la construcción, reconoce la eficiencia de mi método que, para entonces, ya lo había representado en una ecuación simple de primer grado.
Resolví el problema de mi examen y de otros posteriores; mi profesor quedó contento y recomendó patentar la fórmula. Eso se hizo en el mismo año y goza de una protección legal vitalicia. Esa fórmula, la de Fleitas, se sigue usando para resolver los mismos problemas y me introdujo al mundo de la docencia, apenas logré el título de ingeniero agrónomo en 1987. Tiempos libres y soberanos en el mundo académico.
Pasaron los años y lo infinito de las matemáticas y la física siguieron danzando en mi mente finita. Tamaña contradicción y difícil guerra existencial. Para entonces ya había notado que todo en la naturaleza era “ecuacionable” y capaz de ser medido; desde figuras geométricas, fenómenos físicos, químicos y sociales. ¡Eso mismo! Fenómenos socioeconómicos, demográficos y hasta políticos.
En el año 2002, luego de una larga pausa dedicada a la docencia, la literatura y al registro de fenómenos ambientales en Itaipú, decidí enviar una carta coloquial a Ramón Casco Carreras, de este mismo Suplemento, explicándole una teoría que era susceptible de “formular” en una ecuación. La denominé: “Ecuación de la Equidad” y se relacionaba a la posibilidad de cuantificar las pérdidas incurridas en la Itaipú, en nuestras relajadas y negligentes relaciones bilaterales con el Brasil. Lo mejor de todo es que proponía un factor de corrección “K”, a favor de nuestro país; es decir ¡equidad en Itaipú! Para felicidad mía y el malestar de muchos ingenieros civiles, electricistas y electrónicos, la ecuación fue publicada el 22 de setiembre de 2002.
Pero, como todo lo aceptable en este país recibe dos tratamientos posibles, el olvido o el ninguneo, pasaron otros diez años hasta aquel glorioso 2012 en el que el Dr. Jeffrey Sachs formula una ecuación similar, pero con alto rango académico y el más elevado respaldo político, el de asesor del Dr. Federico Franco, presidente en ejercicio del Paraguay. Las orejas se pararon, el Brasil se inquietó y los ingenieros de 60 Hertz (brasileristas) perdieron la brújula.
Hoy, a 34 años de aquel evento aislado de Drácula, hasta irrisorio si se quiere, se me ocurre la formulación de otra ecuación dentro de una teoría que, a partir de ahora la denominaré “De las consecuencias”. Trataré de explicar de la siguiente manera.
Partiendo de la base de que todo fenómeno o figura es “ecuacionable”, es decir sujeto a medición mediante las tres dimensiones conocidas del espacio (x, y, z) días pasados descubrí que también lo podríamos trasponer a una fórmula más ambiciosa, que involucre al movimiento… y quién sabe otras dimensiones.
Lo cierto y lo concreto es que las pérdidas de un evento económico, social, histórico, físico, químico… y hasta político, pueden ser cuantificadas mediante una sola fórmula. Por ejemplo, si el evento es: “pérdidas en Itaipú”, habrá una ecuación más amplia que la de Jeffrey Sachs que nos indique el lucro cesante, las pérdidas directas, además de los costos de oportunidad.
Observe bien el lector que aquí el único evento es la pérdida en Itaipú y no otra cuestión que los demagogos energéticos querrán disfrazar. La retórica de los entreguistas es amplia, variada, ingeniosa y cínica. Repiten cansinamente los mismos discursos, errores, números y ecuaciones, hace más de 45 años. Esperan, seguramente, que también nosotros nos cansemos y olvidemos. La astucia de ellos es directamente proporcional a nuestra propia complacencia como pueblo.
Pero ¿cómo explicar a Marito y su gente que estos engendros del mal son peligrosos para su gobierno y su propia historia? Alguna vez tendremos la oportunidad de demostrarle matemáticamente, junto con Jeffrey Sachs y Miguel Carter, que las pérdidas del Paraguay en Itaipú y Yacyretá tienden al infinito. La teoría catastrófica o “De las consecuencias” podría darle una idea de las grandes pérdidas que las oligarquías itaipunianas han causado al país. ¿Cuántas escuelas, hospitales, rutas y puentes no construidos? ¿Cuántos niños mal nutridos, mal educados y vacíos de principios y valores? ¿Cuántos padres desanimados, emigrando hacia España, Argentina y EEUU, en estas cuasi cinco décadas? Una fortuna solo pensando en la mano de obra cedida, junto con nuestra energía limpia, segura y barata.
La ecuación de la “teoría de las consecuencias” ya fue diseñada en su primera versión, una ecuación simple de tercer grado. Incluye una figura geométrica y su flujo en el tiempo. Para que pase al rango de teorema o ley debe pasar por el tamiz académico. Por el momento me siento complacido con un cono tridimensional que tiene su vértice en el evento catastrófico y se expande permanentemente hacia el infinito. Está sujeto a fuerzas opuestas, como la fricción (un evento patriótico) y la gravedad que pueden disminuir la velocidad de su expansión. El vacío (la inconsciencia o ignorancia) puede acelerar el perjuicio.
Necesito más informaciones, datos, entrevistas, estadísticas, de más observación participante y otros métodos que me darían una aproximación más justa de la fórmula. No obstante, aclaro que también involucra factores de aceleración social que, aparentemente, caen dentro de planos abstractos, de difícil medición.
Las pérdidas en Itaipú
El vértice de la figura 1 ocupa el evento a ser estudiado, por ejemplo las pérdidas en Itaipú. La generatriz es el límite espacial del cono que, junto con el ángulo del vértice, determina la amplitud o gravedad del hecho; por ejemplo si las pérdidas directas por “cesión” de energía por año es de 100, 200, 700 o 1.000 millones de dolares, al inicio, la amplitud (ángulo) del cono estará en relación directa con esa cifra. La altura (h) representa al tiempo desde que ocurrió el evento, por ejemplo los 36 años de “cesión” (no venta) de nuestra energía. El diámetro (2r) ayuda a encontrar la superficie del cono o alcance espacial de los perjuicios ocasionados a la sociedad.
El volumen (V), finalmente, representa las perdidas calculadas en un tiempo determinado. Jeffrey Sachs y Miguel Carter calcularon las pérdidas energéticas y las posibilidades del desarrollo no ocurridas, dándoles cifras mediante ecuaciones simples de primer grado. Sachs habló en la presentación de fórmula y afirmó que las cuentas de Itaipú fueron canceladas en el 2008, además que solamente en ese año de la presentación (2012), las pérdidas eran de 789 millones de dólares. Carter habló de una pérdida, con valores reajustados, de 75.000 millones de dólares en 35 años ¡solo por la mala venta o “cesión” de nuestra energía! Es decir, usando dos variables (tiempo y pérdidas en dólares), representadas en las tradicionales líneas cartesianas (x e y) determinaron la monetización del descomunal perjuicio. ¿Cuánto más perderemos si nuestra ecuación la proyectamos en tres dimensiones (cúbica) y la tendemos hacia el infinito?
Creo que aplicando este primordio de fórmula: que involucra tiempo (h) y espacio (V) ya tendremos una idea más precisa. Se aclara que esto es un ensayo simplificado que involucra muchas variables más (como prismas del cono).
El volumen del cono está formado por volúmenes parciales de pérdidas en educación, en salud, en escuelas no construidas, en rutas y redes informáticas no habilitadas, etc... y cada variable conformará la pérdida global. Las pérdidas reales ya no la recuperaremos ¡NUNCA! Y, reiteramos, tienden al infinito.
En fin, quien incurrió en un error y ese fenómeno lo llevó a sufrir pérdidas económicas y sicosociales catastróficas tendrá una ligera idea de esta teoría.
El que nunca descendió al fango o la arena del desierto jamás podrá apreciar algo que está más allá de las estrellas. Necesito más tiempo para demostrar matemáticamente mi teoría y eso, cada día es más escaso.
La “certificación” primaria de mi fórmula recurrí a un PhD matemático, investigador del Conacyt, el Dr. Cristian Schaerer. Me dio su consentimiento y espaldarazo. Remití a Miguel Carter y me dio otro. Además, sometí a una crítica provisoria por las ondas de Radio Libre, con Benjamin Fernández Bogado. Tuvo buena acogida y comprensión.
Fórmula
“... Las pérdidas de un evento económico, social, histórico, físico, químico… y hasta político, pueden ser cuantificadas mediante una sola fórmula”
(*) Exdocente, exempleado de Itaipú Binacional.
