Gasto público: mala calidad, ineficiencia e impacto en la economía

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Gasto público
Gasto públicoArchivo, ABC Color

La calidad del gasto público en América Latina y el Caribe es uno de los principales desafíos que enfrenta la región. Aunque el gasto público haya crecido en torno a 6 puntos porcentuales entre 2000 y 2019, el aumento no se ha traducido en una mejora en la calidad de vida de sus habitantes. Por el contrario, la bonanza en los ingresos durante el “boom” de las materias primas fue para elevar los salarios y las pensiones, en detrimento, en algunos países, de las inversiones en infraestructura, por ende, en el efecto multiplicador de toda la economía.

Hoy, varios países de la región se enfrentan a importantes déficits en sus finanzas públicas. Ello, considerando que las remuneraciones y otros beneficios vinculados son gastos que no pueden sufrir recortes por derechos adquiridos. Por tanto, estos componentes de las erogaciones presionan de forma considerable a los ingresos públicos, dejando un espacio reducido para proyectos de impacto socioeconómico.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que en América Latina y el Caribe el gasto público consolidado asciende, en promedio, a 29,7% del Producto Interno Bruto (PIB). En países como Brasil y Argentina representa el 35% del PIB, porcentaje levemente superior a Paraguay, donde el gasto público se ubica en torno al 33% (Presupuesto General de la Nación 2020). Mientras que en otros países, como en República Dominicana y Guatemala, es menor al 20% del PIB. Sin embargo, la asignación de mayores recursos públicos no garantiza su calidad. De hecho, la ineficiencia del gasto público en América Latina y el Caribe juega en detrimento del desarrollo y crecimiento de los países. La mala calidad del gasto público le cuesta anualmente a la región alrededor de US$ 220.000 millones, es decir 4,4% de su PIB. Con estos recursos hoy perdidos podrían construirse unos 1.225 hospitales con 200 camas, de acuerdo al BID.

En la misma línea, el organismo identificó tres grandes fuentes de ineficiencia en el gasto público en los países de América Latina y el Caribe. Entre las mismas se encuentran: las compras públicas, que están vinculadas a los problemas en las licitaciones, ineficiencias en la selección de proyectos de inversión o corrupción.

También detectó que las transferencias monetarias a los ciudadanos, que en muchos casos no necesitan asistencia estatal, rondan el 1,7% del PIB.

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Finalmente, el BID encontró que otra fuente de ineficiencia es la relacionada a las remuneraciones al personal. La asignación de este componente del gasto público representa 29% del presupuesto público total de América Latina.

Aunque muchos países de la región cuentan con herramientas de disciplina fiscal, las normativas no han podido revertir el desequilibrio de las finanzas públicas, producto de la mala calidad e ineficiencia del gasto. Dos prácticas consolidadas en Paraguay y que deberían ser erradicadas.

En esta edición, MF Economía presenta, analiza y describe los componentes del gasto, principalmente vinculados a los salarios, que generan una importante demanda de recursos a favor de empleados públicos y en detrimento del bienestar general.