Cuando la tradición llega hasta el mar y se convierte en un admirado negocio

“Chipá” es un vocablo masculino que en Argentina y Paraguay significa “torta de harina de maíz o mandioca y queso”, dice el diccionario de la Real Academia Española (RAE), y “chipa” es un vocablo femenino que en Colombia equivale a “cesto de paja que se emplea para recoger frutas y legumbres” y también quiere decir “rodete o rosca para cargar a la cabeza, mantener en pie una vasija redonda, etcétera”.

En la  web vinomanos.com se puede leer este reportaje escrito hace unos días.
En la web vinomanos.com se puede leer este reportaje escrito hace unos días.

En Paraguay ocurre algo raro, porque para referirnos a este tradicional producto en español (que la RAE acentúa) decimos “chipa”, y lo usamos como vocablo femenino: la chipa. Y, sin embargo, al hablar en guaraní lo acentuamos: “chipá”.

Cosas del lenguaje aparte, lo cierto es que la chipa paraguaya viene arrasando desde hace un tiempo en Argentina y se ha instalado con éxito en las playas de la Costa Atlántica, como lo destacamos en un reportaje publicado en la Revista ABC (edición del domingo 28 de abril de 2019) bajo el título de “Chipero en la Costa Atlántica”, en el que el compatriota Melanio Bautista González Benítez nos contó, cómo él y otros paraguayos y argentinos se fueron abriendo paso en este negocio de la fabricación y venta de chipas en la localidad de Pinamar (provincia de Buenos Aires) y otros balnearios cercanos. En su remera estaban estampadas las leyendas de “Elaborados por paraguayos” y “Sin TACC” (sin gluten). La nota se puede leer aún en www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/abc-revista/chipero-en-la-costa-atlantica-1808371.html

En estos dos primeros meses del 2020, fueron algunos medios digitales argentinos los que han vuelto a la carga con el boom de la chipa, como Infobae y el sitio “vinómanos.com”. El primero habla claramente desde su título principal de “Chipa paraguaya, sin gluten y frente al mar” para referirse a “quién es el creador del producto más vendido en las playas de Pinamar”.

En la playa, Infobae habló con un chipero paraguayo, Diego Molina, de quien dice que “para lograr ser distinguidos entre todos los vendedores de chipa, Diego y sus compañeros decidieron colocar el logo SIN TACC, advirtiendo que el producto que ofrecen no tiene gluten”.

“Nos enteramos de casualidad. Un día una mujer nos dijo que nos compraba a nosotros porque era celíaca y podía comer nuestra chipa. Claro, utilizamos fécula de mandioca que es libre de gluten. Entonces decidimos incorporar el logo a la remera para que los turistas pudieran percatarse de este gran detalle”, recordó Diego. Y agregó: “Tenemos una gran aceptación en la playa. Si el día está lindo puedo llegar a vender 400 chipas. Tengo que llamar a la chipería, decirles dónde estoy y que me traigan más mercadería. Pasa bastante, a la gente le gusta mucho” (www.infobae.com/sociedad/2020/01/19/chipa-paraguaya-sin-gluten-y-frente-al-mar-quien-es-el-creador-del-producto-mas-vendido-en-las-playas-de-pinamar/).

Incluso, más allá de la playa

Más recientemente, ya en febrero, fue una reportera del sitio “Vinómanos” la que se hizo eco del fenómeno que representa “el chipá” en los sitios de veraneo argentinos, extendiéndose en algunos casos más allá de la playa, para instalarse en las panaderías de barrio, como ya es natural también en Buenos Aires y Mar del Plata.

“Son las cinco de la tarde en cualquier balneario argentino. Dos o tres carpas más allá, sobre la cabeza de un vendedor hace equilibrio una canasta repleta de pequeñas promesas de felicidad. Es hora de ir preparando el mate para la merienda, un clásico. Pero la guarnición ya no es lo que era, lo que fue durante décadas. A los choclos se les pasó el cuarto de hora. Los churros quedaron en el pasado. Las bolas de fraile y las medialunas de manteca abdicaron de su reinado. Los bizcochitos son nostalgia seca. Y el bizcochuelo casero es un recuerdo de la abuela. Ahora, la tibieza salada hecha bollito se acerca a paso raudo y nos seduce. No es culpa nuestra: el marketing de la vida saludable lo hizo posible. La fécula de mandioca es apta para celíacos, nutritiva y nadie puede resistir esa costra crocante que la envuelve y mucho menos ese pernicioso relleno de queso intenso. Bienvenido a nuestras vidas, chipá”, dice la nota.

Además revela que, como ya ocurre en Paraguay desde hace algunos años, en Argentina ya se puede conseguir masas preparadas que no hay más que hornearlas. “Tanto terreno conquistó en lo simbólico y en lo geográfico que la industria comenzó a producirlos y comercializarlos de diversas formas: en premezclas para hacerlos rápido en casa (la góndola ofrece de distintas marcas); congelados para tener en el freezer, y listos para comer en kioscos y puestos gastronómicos del subte porteño, tanto en versión estándar como mini” (vinomanos.com/2020/02/chipa/).

Cada argolla de chipa se vende a 70 pesos en las playas del vecino país (casi G. 6.000 al cambio actual), según las publicaciones.

En Paraguay, un negocio de todo el año

En nuestro país, la fabricación de chipa es y ha sido siempre un negocio de todo el año, y no solo en los grandes centros de producción tradicional, como Barrero Grande (Eusebio Ayala), en Cordillera, y Coronel Bogado, en Itapúa, donde chiperas y chiperos venden miles de argollas, o en otros formatos y diversos sabores, todos los días.

Además, cada año crece el consumo hogareño permanente de chipas gracias a las masas preparadas a nivel industrial que se venden en lo supermercados, principalmente. Se han sumado también a este negocio de las “masas listas para hornear” los preparados de sopa paraguaya y chipa guasu. Para tener una idea, en la Semana Santa del 2019, una de las empresas dedicada a este rubro en Asunción y alrededores reveló que llegó a producir 30.000 Kg. de mezclas para sopa paraguaya, 10.000 Kg. para chipa de almidón y 10.000 Kg. para chipa guasu.

A juzgar por estos hechos, la tradición bien elaborada, es un buen negocio en todas partes.

Un boom

La venta de chipa paraguaya se impone con marca propia en las playas argentinas y ha desplazado a alimentos tradicionales de ese país, como bollos y churros.

Mezclas

Tal como ocurre en Paraguay hace varios años, en Argentina ya empiezan a vender también las mezclas de chipa listas para hornear en la casa.

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