Déficit habitacional como oportunidad para reactivar la economía

La vivienda es una necesidad básica y un derecho humano. Sobre esta premisa se analizan y diseñan políticas públicas de soluciones habitacionales.

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INFOArchivo, ABC Color

La Organización de las Naciones Unidas conceptualiza el déficit habitacional como una situación en la que la oferta de vivienda adecuada (stock o parque habitacional del que dispone un país, ciudad, región o territorio) es insuficiente al nivel de demanda generada por las necesidades de habitación de la población.

Datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) muestran que los gobiernos de América Latina destinan, en promedio, entre el 1% y 2% de su producto interno bruto (PIB) al financiamiento de programas de viviendas. En Estados Unidos la inversión llega al 0,6% del PIB y en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se sitúa en el orden del 1% de su PIB.

En las últimas dos décadas, los países de la región han empujado varios modelos estratégicos y recursos para reducir su déficit habitacional. Brasil, Argentina,

Colombia, Perú, Chile y Paraguay han entregado, según datos del BID, aproximadamente 6 millones de unidades de vivienda a personas de bajos recursos.

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No obstante, esta política no ha sido suficiente para contener el surgimiento de urbanizaciones o conglomerados de viviendas improvisadas en las afueras de la ciudad, lejos de los centros de trabajo.

Se estima que, para reducir el déficit habitacional, los gobiernos deben invertir alrededor de US$ 310.000 millones, equivalente al 7,8% del PIB de la región.

De acuerdo con el BID, el déficit habitacional en América Latina afecta a unos 150 millones de familias. La problemática se refleja en la falta de servicios básicos, materiales deficientes, falta de certeza legal sobre la propiedad, o condiciones de hacinamiento (déficit cualitativo). Además, las viviendas son improvisadas o con dos hogares bajo un mismo espacio (déficit cuantitativo). Otros estudios centran su foco en las viviendas urbanas, donde habita el 80% de la población de América Latina y el Caribe y se estima que el porcentaje llegará al 90% para el año 2050. Los resultados muestran que en estas zonas existe un gran déficit de vivienda, que oscila entre el 12% y hasta un 70%.

Para el BID, la demanda de soluciones habitacionales enfrenta una serie de factores que impide responder a las necesidades de las personas. Por ejemplo, las deficiencias del mercado hipotecario, el alto valor de la vivienda, el nivel de informalidad en el empleo y la escasez de suelo servido para la habitabilidad.

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Las condiciones en Paraguay no son diferentes al resto de los países con problemas habitacionales. Sin embargo, el costo económico de la pandemia del covid-19 ha despertado la urgente necesidad de empujar proyectos habitacionales como parte importante del Plan de Reactivación Económica del país. Esto, considerando su efecto dinamizador en el engranaje económico y el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas.

En la presente edición, la consultora MF Economía describe y analiza los efectos de la construcción de viviendas, en un escenario donde se necesitan acciones inmediatas para impulsar la economía del país. Además, propone una serie de políticas habitacionales, que toman en cuenta herramientas financieras disponibles para implementarlas.

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