Algunas naciones miden el sector por el número de empresas no registradas y otros utilizan el número de trabajadores en una compañía o una combinación de ambos. En tanto que, para el empleo informal, también difiere de un país a otro y se refiere a los trabajadores que no están cubiertos por ningún mecanismo de protección social, regulación laboral o de seguridad social (Organización Internacional del Trabajo, OIT).
De acuerdo con el mismo organismo, con la pandemia, la pobreza en personas que trabajan en este segmento económico crecería del 36% al 90% en Latinoamérica (140 millones de personas), del 17% al 77% en Norteamérica (147 millones) y del 34% al 80% en Europa y Asia Central (80 millones). A escala global, los trabajadores informales que viven en situación de pobreza pasarían del 25% al 59% o su equivalente a 1.180 millones de personas.
Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un alto porcentaje de los trabajadores en situación de pobreza y vulnerabilidad realizan tareas manuales y laboran en sectores como el comercio minorista, restaurantes, hoteles, servicios, manufactura, transporte y construcción. En la región, la informalidad arrastra al 42% de los trabajadores empleados en el área de servicios sociales y al 62% de los trabajadores del comercio minorista, las ventas, restaurantes, así como hoteles. Actualmente, la informalidad afecta en especial a la población joven (62%) y mayor (78%).
En América Latina y el Caribe (ALC) los sistemas de protección social o los programas de asistencia social cubren a alrededor del 61,8% del total de trabajadores, y cerca del 65,8% de los informales no tiene acceso a ninguna de estas redes de seguridad. Por tal situación se ha profundizado el impacto de la crisis sanitaria en este grupo. El mercado laboral en ALC lo componen 292 millones personas, de las cuales 158 millones trabajan en condiciones de informalidad, lo que hace a una tasa promedio regional de 54%. De ese total, alrededor del 90% de trabajadores informales se enfrentan a los efectos negativos ocasionados por la pandemia. Esto representa a 140 millones de personas, es decir 48% del empleo total (Banco Interamericano de Desarrollo, BID).
La OIT apunta que la incidencia de la informalidad es sumamente heterogénea en todos los países. La tasa oscila entre menos de 30% en Chile o Uruguay y más de 70% en países como Bolivia, Honduras, Nicaragua y Perú.
En la presente edición, la consultora MF Economía toma el informe del BID denominado “La crisis de la desigualdad: América Latina y el Caribe en la encrucijada” para profundizar sobre la problemática en Paraguay y los desafíos que representan para algunos sectores económicos del país.
